El trigo gana ritmo de siembra mientras el mercado sigue de cerca la presión bajista internacional
La campaña de trigo 2026/27 comenzó a tomar velocidad en las principales regiones agrícolas argentinas y muestra un panorama productivo alentador. Sin embargo, mientras las sembradoras avanzan sobre los lotes, el mercado continúa enfrentando un escenario de precios presionados por la abundante oferta mundial y por el avance de las cosechas en el hemisferio norte, factores que limitan las posibilidades de recuperación de las cotizaciones.
De acuerdo con el último informe semanal de AZ Group, la combinación de una buena dinámica de siembra local y un contexto internacional bajista marca actualmente el pulso del mercado triguero, que busca consolidar una nueva campaña luego de varios ciclos atravesados por problemas climáticos y fluctuaciones comerciales.
Una siembra que gana ritmo
En el plano local, las tareas de implantación muestran un avance significativo. Según datos relevados por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y citados por AZ Group, la siembra ya alcanzó el 32,4% de la superficie proyectada de 6,5 millones de hectáreas, luego de registrar un progreso semanal de 18,2 puntos porcentuales.
Las condiciones climáticas han acompañado el desarrollo de las labores en buena parte de las regiones productivas. La disponibilidad de humedad en los perfiles y la mejora de las condiciones operativas permitieron acelerar los trabajos, especialmente en el norte agrícola, donde los productores aprovecharon las ventanas climáticas favorables para avanzar con la implantación.
Las expectativas productivas también son positivas. El informe señala que la producción de trigo podría ubicarse en torno a las 19,2 millones de toneladas durante la campaña 2026/27, un volumen que permitiría mantener una importante presencia argentina en el mercado exportador, aunque todavía por debajo de los máximos alcanzados en campañas anteriores.

Chicago sigue marcando la tendencia
Mientras tanto, el escenario internacional continúa aportando señales bajistas para el cereal. Durante la última semana, los contratos de trigo en Chicago cerraron con pérdidas debido al avance de la cosecha estadounidense y a la salida de posiciones de los fondos de inversión, que optaron por tomar ganancias en medio de perspectivas productivas favorables.
Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la cosecha de trigo de invierno alcanzó el 5% del área sembrada, superando el 3% registrado en igual fecha del año anterior, mientras que la condición de los cultivos se mantiene estable y la siembra de trigo de primavera ya cubre el 94% de la superficie prevista.
Estos datos alimentan la percepción de una oferta global abundante. La expectativa de una mayor disponibilidad de trigo en los principales países exportadores continúa ejerciendo presión sobre los precios internacionales, dificultando la aparición de impulsos alcistas de relevancia.

Exportaciones con margen para crecer
En el frente comercial, los negocios de la nueva campaña todavía muestran un desarrollo moderado. De acuerdo con el relevamiento de AZ Group, las exportaciones potenciales para el ciclo 2026/27 se estiman en torno a los 12 millones de toneladas, aunque las compras concretadas por la exportación permanecen por debajo de ese objetivo.
Hasta fines de mayo, la exportación había adquirido aproximadamente 1,7 millones de toneladas, equivalente a apenas el 9% de la producción proyectada, mientras que solamente una pequeña parte de ese volumen cuenta con precio fijado.
En cuanto a los valores, el informe indica que el trigo disponible mostró un FOB cercano a los 236 dólares por tonelada y un FAS teórico de 214 dólares, aunque los negocios efectivos continúan reflejando cierta cautela por parte de los compradores y vendedores.

Entre el potencial productivo y los desafíos comerciales
El mercado triguero argentino atraviesa así una etapa marcada por expectativas contrapuestas. Por un lado, las condiciones de siembra y las proyecciones productivas generan optimismo entre los productores, que observan una campaña con potencial para recuperar protagonismo dentro del esquema agrícola nacional.
Por otro, la evolución de los precios seguirá dependiendo en gran medida de lo que ocurra en los mercados internacionales, donde la abundancia de oferta y la fuerte competencia entre exportadores continúan condicionando la formación de valores.
Con una siembra que avanza a buen ritmo y una producción que podría acercarse a los 20 millones de toneladas, el desafío para el trigo argentino será transformar ese potencial productivo en mejores oportunidades comerciales.
