La invernada perdió impulso y empieza a cambiar la lógica del negocio ganadero
Después de varios meses de sostener valores elevados, el mercado de invernada comenzó a mostrar señales de desaceleración. El dato más llamativo del último informe de AZ Group surge al comparar la evolución de los precios: el ternero de 170 kilos cotiza en promedio a $6.574 por kilo vivo, un valor que se ubica 7% por debajo del registrado en marzo, pese a que el escenario para la ganadería continúa siendo favorable.
El cambio no implica un derrumbe de las cotizaciones de la invernada, pero sí marca un quiebre respecto de la tendencia que dominó el primer semestre. Mientras el novillo recuperó precio y las perspectivas internacionales siguen siendo positivas, la reposición dejó de acompañar ese movimiento, una señal que el mercado comienza a interpretar como un reacomodamiento más que como un ajuste coyuntural.

El ternero dejó de liderar las subas
Los valores de la última semana reflejan esa nueva realidad. El ternero de 160 a 180 kilos prácticamente no registró variaciones respecto de la semana anterior, mientras que los animales de 180 a 200 kilos avanzaron apenas 1,8%. La excepción fueron los lotes más livianos, que mostraron una mejora superior al 5%, aunque sin modificar la tendencia general de la invernada.
Detrás de esos números aparece un cambio en la actitud de la demanda. Los compradores ya no parecen dispuestos a convalidar cualquier precio por la reposición, como ocurrió meses atrás cuando la expectativa de mejores márgenes impulsaba una fuerte competencia por la hacienda joven. Hoy el mercado luce más selectivo y las operaciones se concretan con mayor cautela.

El novillo vuelve a tomar protagonismo
Mientras la invernada se estabiliza, el precio del novillo comenzó a recuperar terreno, modificando una relación clave para toda la cadena ganadera. El informe de AZ Group muestra que la relación ternero/novillo se ubicó en 1,52, luego de que el valor del novillo aumentara cerca de un 4% en la última semana, mientras el ternero permaneció prácticamente estable.
Ese indicador suele ser seguido de cerca porque refleja el costo de reposición para quienes compran terneros para recría o engorde. Cuando el novillo mejora más rápido que la invernada, el negocio del engorde recupera atractivo, ya que el productor necesita menos kilos de hacienda terminada para adquirir un kilo de ternero.
A eso se suma otro factor favorable: la relación entre el maíz y el novillo también mejoró durante la semana. Con un cereal que mostró una leve baja y un gordo en recuperación, los costos de alimentación perdieron presión, fortaleciendo los márgenes potenciales de los feedlots.

Un mercado que vuelve a mirar la rentabilidad
La desaceleración de la invernada no parece responder a una caída de la demanda, sino a un mercado que empezó a priorizar la rentabilidad de cada negocio. Después de varios meses en los que predominó la expectativa de seguir viendo subas, hoy las decisiones de compra vuelven a estar condicionadas por los números del engorde y no solamente por las perspectivas futuras.
En ese contexto, las proyecciones internacionales siguen aportando respaldo al sector. La OCDE y la FAO estiman que la producción mundial de carne vacuna continuará creciendo a un ritmo moderado y que los precios internacionales permanecerán en niveles históricamente firmes durante 2026, sostenidos por una oferta global todavía limitada.
Por eso, más que una señal de debilidad, el freno que muestra hoy la invernada puede interpretarse como el inicio de una nueva etapa del ciclo ganadero. El ternero dejó de ser el motor exclusivo de las subas y el mercado comenzó a redistribuir los márgenes entre la reposición y la hacienda terminada. Para productores, recriadores y feedlots, ese cambio de equilibrio será uno de los indicadores más importantes para seguir durante las próximas semanas.
