La geopolítica redefine el mercado de granos y dispara la tensión en Chicago
La geopolítica volvió a ocupar el centro de la escena en el mercado internacional de granos. La reciente cumbre entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su par chino, Xi Jinping, reavivó las dudas sobre el futuro de las compras de soja de China a Estados Unidos y volvió a generar incertidumbre entre operadores y exportadores.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el gigante asiático llega a este escenario con un fuerte poder de negociación debido al elevado nivel de abastecimiento interno. Los stocks de soja en los puertos chinos alcanzan 8,6 millones de toneladas, el volumen más alto de la historia, de acuerdo con datos de Refinitiv.
A esto se suma la cosecha récord brasileña, que permitió ampliar notablemente la oferta sudamericana disponible para el mercado chino. Brasil ya embarcó 55,93 millones de toneladas de soja entre enero y mayo, un récord histórico para ese período del año.
En contrapartida, las ventas estadounidenses al gigante asiático muestran una fuerte caída. Hasta el 7 de mayo, Estados Unidos había vendido a China apenas 11,87 millones de toneladas de soja, el nivel más bajo desde la campaña 2006/07 y casi la mitad del volumen comercializado a igual fecha del ciclo anterior.

Argentina busca recuperar espacio en el mercado chino
El nuevo escenario comercial de granos abre una oportunidad para la Argentina, que podría volver a incrementar sus exportaciones de soja hacia China ante el menor protagonismo estadounidense y el creciente interés asiático por los proveedores sudamericanos.
La evolución de la disputa comercial entre Washington y Beijing seguirá siendo clave para el mercado mundial de granos. China continúa utilizando las compras agrícolas como una herramienta estratégica dentro de la negociación geopolítica con Estados Unidos, mientras Brasil y la Argentina aprovechan el escenario para consolidar participación en el principal mercado importador del planeta.
El trigo estadounidense enfrenta la peor crisis en décadas
Mientras la soja concentra la atención por el conflicto comercial, el trigo estadounidense atraviesa un escenario climático crítico que provocó una fuerte reacción alcista en los mercados internacionales.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) sorprendió esta semana en su informe WASDE al proyectar una producción de trigo de apenas 42,5 millones de toneladas para la campaña 2026/27. De concretarse, sería la cosecha más baja desde 1972/73 y representaría un desplome del 21% respecto del ciclo anterior.
La fuerte caída proyectada está directamente vinculada con la sequía que afecta al trigo estadounidense. Según datos del NASS-USDA, para el 5 de mayo el 71% del trigo se encontraba bajo condiciones de sequía, el nivel más alto para esta época del año.

Fuerte reacción de los mercados internacionales
La combinación entre incertidumbre geopolítica y problemas productivos disparó una fuerte volatilidad en Chicago. Tras conocerse el informe del USDA, el contrato de trigo más operado llegó a subir un 7% intradiario y cerró en su nivel más alto de los últimos dos años.
En paralelo, los fondos especulativos intensificaron sus apuestas alcistas sobre los commodities agrícolas. La continuidad de los conflictos en Medio Oriente y los daños sobre sectores estratégicos vinculados al petróleo y la logística mundial alimentaron expectativas de mayores costos energéticos y presión sobre los precios internacionales.
En ese contexto, los fondos de inversión acumulan actualmente la posición neta comprada más grande de la historia para esta altura del año en el mercado de Chicago, según destacó la BCR.
La posibilidad de un escenario global con petróleo estructuralmente más caro también impacta sobre los granos debido al vínculo creciente entre energía y agricultura, especialmente en biocombustibles y costos logísticos.

Un mercado de granos cada vez más condicionado por la política global
El informe de la Bolsa rosarina remarcó que los mercados de granos atraviesan un momento donde las variables geopolíticas pesan tanto como los factores productivos tradicionales.
La tensión comercial entre China y Estados Unidos, las consecuencias de la guerra en Medio Oriente y la crisis climática que golpea al trigo norteamericano conforman un escenario de alta incertidumbre para los próximos meses en el mercado de granos.
