Tras la quiebra y meses de conflicto, La Suipachense vuelve a producir


Después de más de nueve meses de paralización total, la emblemática fábrica láctea La Suipachense se prepara para retomar la producción. La reapertura fue autorizada por el Juzgado en lo Civil y Comercial de Mercedes, que habilitó el alquiler de las instalaciones fabriles, las maquinarias y las marcas comerciales de la empresa quebrada a la firma Compañía Láctea Suipacha SA, encabezada por el empresario Pablo Asís.

La resolución fue firmada por el juez Leandro Julio Enríquez y marca un punto de inflexión para una compañía histórica que atravesó una profunda crisis financiera, conflictos gremiales y una prolongada incertidumbre para sus trabajadores. En el fallo, el magistrado dispuso la locación de la planta ubicada sobre la calle Balcarce 1275, junto con los equipos industriales y las marcas “Lácteos Conosur”, “La Suipachense con vos desde siempre” y “La Suipachense”.

Además, el juez estableció condiciones estrictas para preservar el patrimonio de la quiebra y evitar nuevos pasivos. La sindicatura deberá presentar el contrato de alquiler y acreditar una póliza integral que cubra incendios, robos, responsabilidad civil y daños operativos, entre otros riesgos propios de la actividad industrial.

La Suipachense

Una crisis que paralizó a toda una comunidad

La reapertura de La Suipachense llega luego de un largo proceso judicial que comenzó con el concurso preventivo de Lácteos Conosur SA, controlante venezolana de la firma, y que finalmente derivó en la quiebra y la etapa de liquidación. La empresa acumuló una deuda postconcursal con cheques rechazados por más de $8458 millones y afrontó reclamos gremiales superiores a los $1000 millones.

Con más de 70 años de historia, La Suipachense supo convertirse en uno de los principales motores económicos de la localidad bonaerense. En sus mejores años llegó a procesar unos 250.000 litros diarios de leche y empleó a 140 trabajadores, consolidándose como una marca reconocida en la producción de quesos y dulce de leche.

“Vuelve a producir”, el alivio para Suipacha

El intendente de Suipacha, Juan Luis Mancini, destacó a La Nación el impacto que tendrá el regreso de la actividad industrial. “Es la fábrica más importante que tenía Suipacha y vuelve a producir”, afirmó al remarcar tanto el valor económico como el peso simbólico de la empresa para la comunidad.

El jefe comunal explicó que el proceso judicial avanzó lentamente durante meses debido a la ausencia de un magistrado titular en el juzgado. Según señaló, la llegada del juez Enríquez permitió acelerar definiciones clave, entre ellas la posibilidad de alquilar la planta mientras continuaba el proceso de quiebra.

La Suipachense, Leche

“Eso permitió que hoy se esté celebrando el contrato y que vuelva a abrir la fábrica”, sostuvo Mancini, quien también resaltó que la alternativa evitó un escenario de desguace industrial. “Si no, se iban a terminar vendiendo las maquinarias y el predio. Esto permite que haya una fábrica funcionando y recuperar puestos de trabajo”, indicó.

Reapertura gradual y con foco en la producción

La vuelta de La Suipachense será paulatina. En una primera etapa se reincorporará una cantidad reducida de trabajadores mientras se reactivan distintas líneas de producción. Según explicó el intendente, la contratación de más personal dependerá del crecimiento operativo de la planta.

El plan inicial contempla poner en funcionamiento tres líneas estratégicas: leche larga vida en tetra, yogures y la secadora para producir leche en polvo. Este último equipamiento es considerado uno de los activos más valiosos de la planta, ya que no todas las usinas lácteas cuentan con esa tecnología.

Más adelante también buscarán reactivar la quesería, una actividad históricamente vinculada a la identidad productiva de La Suipachense. Paralelamente, el municipio y organismos provinciales trabajaron para acelerar habilitaciones y registros de comercialización y evitar nuevas demoras burocráticas.

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El rol de los trabajadores y la expectativa hacia el futuro

Mancini remarcó que la permanencia de los empleados frente a la planta fue decisiva para evitar un mayor vaciamiento durante la crisis. “Si los trabajadores no hubieran estado cuidando la fábrica, muchas máquinas ya no estarían ahí”, aseguró al mencionar especialmente la secadora y la línea tetra.

La noticia de la reapertura de La Suipachense fue recibida con alivio entre las familias afectadas por el cierre. Durante meses, la pérdida de empleo impactó directamente en la vida cotidiana de decenas de trabajadores que debieron afrontar dificultades económicas y sociales cada vez más profundas.