La cría se fortalece: los vientres preñados ya superan los $2,6 millones
El mercado de cría cerró la primera semana de agosto con una señal que sobresale por encima del resto de las cotizaciones: las vaquillonas con garantía de preñez alcanzaron un máximo de $2.662.363 por cabeza, el valor más elevado entre los vientres relevados por el último informe de AZ Group. El promedio de la categoría fue de $2.577.472, con un mínimo de $2.514.560, confirmando la firmeza de los animales destinados a recomponer los rodeos.
El dato adquiere todavía más importancia al compararlo con las demás categorías de cría. Las vacas con garantía de preñez nueva llegaron a un máximo de $2.623.746, apenas por debajo de las vaquillonas, y promediaron $2.356.048. En cambio, las vacas con garantía de preñez usada tuvieron un promedio de $1.687.186.

La retención de hembras sostiene la demanda
La firmeza de los valores de la cría no aparece aislada, sino que coincide con un cambio en la composición de la oferta ganadera. La participación de las hembras en la faena de julio fue del 44,3%, con una caída interanual del 3,5%, un comportamiento que el informe interpreta como una señal de que la retención de vientres continúa activa. Es decir, una mayor proporción de hembras permanece en los establecimientos en lugar de ingresar al circuito de faena.
El escenario se completa con una reducción general de la faena. Hasta julio se acumularon 7.118.002 cabezas faenadas, 9,5% menos que en igual período de 2025, mientras que solamente en julio la caída interanual alcanzó 12,2%. Al mismo tiempo, el peso promedio de la res llegó a 244 kilos, un nuevo récord. La combinación entre menor cantidad de animales enviados a faena y mayor peso de las reses muestra un mercado que está reteniendo vientres y, a la vez, buscando producir más kilos con los animales que llegan a la industria.

El vientre joven concentra el mayor valor
Dentro del mercado de cría, la diferencia entre categorías permite observar con claridad dónde se encuentra la mayor disposición a pagar. La vaquillona con garantía de preñez promedió $2,58 millones, mientras que la vaca nueva preñada se ubicó en $2,36 millones. En el extremo inferior aparecen las vacas usadas con cría, con un promedio de $1.227.128, y las vacas sin servicio, que promediaron $1.449.440.
La estructura de precios confirma que la condición reproductiva constituye uno de los principales determinantes del valor. No se trata solamente de comprar una hembra, sino de adquirir capacidad productiva futura con un grado de certeza sobre su desempeño reproductivo. Por eso, los vientres jóvenes y preñados concentran las cotizaciones más altas.
Según el informe de AZ Group, las vaquillonas con garantía de preñez tuvieron valores de entre $2.514.560 y $2.662.363, mientras que las vacas nuevas preñadas se movieron entre $2.006.907 y $2.623.746.

La reposición exige cada vez más capital
La valorización de los vientres también plantea un desafío para los productores que buscan recomponer o expandir sus rodeos. El nivel alcanzado por las vaquillonas preñadas implica una inversión superior a los $2,5 millones por cabeza en los valores promedio relevados, una referencia que condiciona las decisiones de compra y obliga a evaluar cuidadosamente la productividad futura del rodeo.
En este punto, la relación entre la invernada y la cría adquiere relevancia. El informe utiliza la relación ternera/vientre preñado para medir cuántas terneras son necesarias para adquirir un vientre, una referencia que permite observar el esfuerzo económico de la reposición. En paralelo, durante la semana las categorías de invernada mostraron comportamientos diferentes según el peso: mientras los terneros livianos tuvieron leves bajas, los novillitos de 260 a 300 kilos aumentaron 5,47%, hasta un promedio de $5.532 por kilo vivo.
Así, el mercado ganadero presenta una combinación particular: vientres firmes, menor participación de hembras en la faena y una valorización creciente de los animales más pesados de la invernada. Para la cría, el dato central de la semana está en el precio de las vaquillonas preñadas: el máximo de $2,66 millones no solo marca una referencia de mercado, sino que refleja el valor que está adquiriendo la reposición de vientres en un contexto de retención.
