Ipcva: Breitschmitt defendió el aporte obligatorio y pidió mejoras
El presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), Georges Breitschmitt, defendió la continuidad del aporte obligatorio de productores y frigoríficos que financia al organismo, aunque admitió que existen aspectos que deben ser corregidos. En medio del debate sobre el futuro de la entidad, sostuvo que transformar la contribución en voluntaria podría poner en riesgo su funcionamiento y, al mismo tiempo, reclamó una mayor transparencia para demostrarle a la cadena qué beneficios genera cada peso aportado.
Durante su participación en Negocios del Campo, el encuentro organizado por LA NACION, Breitschmitt fue entrevistado por la periodista Mariana Reinke y se refirió al anteproyecto impulsado desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, conducido por Federico Sturzenegger, que propone modificar el esquema actual de financiamiento.
Cuánto aporta hoy la cadena
Uno de los argumentos planteados por Breitschmitt fue que parte del debate se habría iniciado sobre la base de datos incorrectos respecto del monto que paga el productor. Según explicó, el aporte actual es de $1185 por animal, mientras que los frigoríficos abonan algo menos de $600.
Además, aclaró que la contribución se cobra una sola vez, cuando el animal llega a faena, y no cada vez que se produce una operación de compraventa durante el proceso productivo. Para el titular del Ipcva, convertir ese pago en voluntario generaría un problema de financiamiento porque muchos integrantes de la cadena podrían optar por no contribuir, aunque igualmente aprovecharían las acciones de promoción realizadas por el organismo.

“Cuando algo es voluntario, la gente tiende a no pagarlo”, planteó Breitschmitt, quien comparó el esquema argentino con el de otros organismos internacionales de promoción de carnes.
Un presupuesto menor al de sus competidores
El presidente del instituto también buscó poner en perspectiva los recursos con los que cuenta la Argentina para promocionar su carne en el exterior. Según detalló, el Ipcva maneja actualmente unos US$12 millones de presupuesto y cuenta con 13 empleados.
Breitschmitt sostuvo que, pese a esa estructura, el organismo participa en los principales mercados internacionales. Sin embargo, marcó una diferencia importante frente a los competidores: mientras el Ipcva participa en cuatro ferias, otros países llegan a nueve, con presupuestos que pueden aproximarse a US$400 millones.

Autocrítica y necesidad de mostrar resultados
A pesar de defender el sistema actual, Breitschmitt reconoció que el organismo tiene cuestiones pendientes. En particular, señaló la necesidad de mejorar la comunicación con productores y frigoríficos para explicar con mayor claridad el destino de los recursos.
“Hay cosas para mejorar presupuestariamente”, reconoció. También planteó que el Ipcva debe informar cuánto retorna a la cadena por cada peso aportado y explicar mejor las acciones que desarrolla en los mercados internacionales y en el mercado interno.
En ese sentido, sostuvo que existen actividades que no son suficientemente conocidas por quienes financian el instituto y que deben corregirse aquellas cuestiones que no funcionan adecuadamente. La autocrítica, según planteó, no implica abandonar el esquema de promoción, sino hacerlo más eficiente y transparente.

La promoción como una estrategia de largo plazo
Breitschmitt defendió además la necesidad de contar con una estructura que pueda sostener políticas de promoción durante períodos extensos. “La ganadería no conoce de tiempos políticos y los mercados que se abren en ganadería tampoco”, afirmó.
Como ejemplo, recordó el trabajo realizado para recuperar el acceso de la carne argentina a Estados Unidos luego del cierre provocado por la aftosa. Según relató, el Ipcva destinó cerca de US$1 millón para contratar un estudio de abogados que permitió llevar la discusión ante la Organización Mundial del Comercio.
China y el desafío del mercado interno
El titular del Ipcva también destacó la evolución de China como destino. Según señaló, Argentina pasó de vender unas 40.000 toneladas por US$150 millones a colocar actualmente alrededor de 500.000 toneladas por cerca de US$2.000 millones.
Sin embargo, remarcó que el mercado interno continúa siendo el principal destino de la producción, al absorber aproximadamente el 70% de la carne vacuna argentina. El consumo se ubica actualmente en torno de 47 a 48 kilos por habitante al año, muy por debajo de los 90 kilos registrados décadas atrás.
