La lechería crece, pero El Niño amenaza con cambiar el escenario
La producción de leche argentina mantiene un ritmo de crecimiento por encima de los registros habituales, sostenida por las inversiones realizadas por los productores y por un contexto climático que permitió generar buenas reservas forrajeras. Sin embargo, el avance de un El Niño muy intenso hacia el último tramo del año encendió una señal de alerta para una actividad como la lechería especialmente sensible a los excesos hídricos.
Según el informe mensual del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), elaborado con datos de la Dirección Nacional de Lechería, los tambos produjeron 1.049,5 millones de litros durante julio. El volumen representó una mejora del 7,3% en el promedio diario respecto de junio y un incremento del 3,2% frente a julio de 2025.
El dato confirma una tendencia de la lechería, que ya lleva 21 meses consecutivos de crecimiento interanual. Además, la producción de julio superó el comportamiento estacional esperado: históricamente, el ordeñe aumenta 6,6% respecto de junio, mientras que este año la suba llegó al 7,3%.

Una campaña productiva que todavía mantiene el impulso
Entre enero y julio, la lechería acumuló un crecimiento del 4,9%, en línea con las proyecciones que venía realizando OCLA. El organismo considera posible que el ritmo se modere durante los próximos meses, aunque estima que 2026 podría cerrar con una variación positiva cercana al 3%.
El desempeño de la lechería responde, entre otros factores, a las inversiones tecnológicas realizadas por los tambos y a una situación climática que permitió disponer de buenas reservas de alimento. La combinación favoreció la productividad y permitió sostener una evolución positiva incluso durante los meses de menor producción estacional.
Pero el escenario podría modificarse para la lechería si las previsiones climáticas se cumplen. OCLA advirtió que un fenómeno de El Niño muy extremo durante la última parte del año podría alterar significativamente las cifras.
Buenos Aires prepara obras frente a las lluvias
La preocupación también fue abordada durante una reunión de la Mesa Lechera de Buenos Aires, encabezada por el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez. Según lo presentado durante el encuentro, existe una probabilidad cercana al 100% de continuidad de El Niño durante agosto-septiembre-octubre, con una intensificación prevista para octubre, noviembre y diciembre.

Frente a ese escenario, la Provincia puso el foco en la prevención y en el fortalecimiento de la infraestructura rural. Rodríguez destacó que el Plan Estratégico de Caminos Rurales ya cuenta con más de 455 proyectos en proceso o finalizados, que alcanzan a más de 110 municipios, 404 escuelas rurales, 202 parajes y localidades y 445 tambos.
El funcionario remarcó que los tambos, las escuelas rurales y las localidades constituyen tres prioridades por la necesidad de garantizar el movimiento cotidiano. Además, la Provincia avanza en la compra de maquinaria para entregar a los municipios y reforzar la capacidad de respuesta ante períodos de lluvias intensas.
Las tareas incluyen alteo, abovedado y cuneteo de caminos, además de limpieza de alcantarillas, zanjas y canales. El objetivo es mejorar el escurrimiento y evitar que el agua se concentre sobre las vías de comunicación.

Infraestructura y financiamiento, en el centro de la agenda
La prevención también contempla obras hidráulicas de mayor escala. Entre ellas, Rodríguez destacó los trabajos sobre las cuencas de los ríos Salado y Luján y reclamó al Gobierno nacional la reactivación de la etapa 4.2 de la obra del Salado.
Además, solicitó $5.000 millones para obras de caminos rurales, destinados a reforzar la infraestructura y garantizar la transitabilidad durante eventuales períodos de precipitaciones extraordinarias. La Provincia también mantiene herramientas financieras para el sector. Entre ellas figura el descuento de cheques con bonificación de tasa, con un máximo de $30 millones por PyME y un subsidio del 50% de la tasa hasta 30 puntos porcentuales.
Así, mientras la lechería atraviesa un momento de crecimiento productivo y buenas reservas, el desafío para los próximos meses será transformar la alerta climática en prevención. Para una actividad que necesita caminos transitables todos los días, la llegada de un El Niño fuerte puede convertir la infraestructura rural en el principal factor para sostener la producción.
