El girasol cerró una campaña histórica con récords de área, rinde y producción
La campaña 2025/26 quedará marcada como una de las más importantes para el girasol argentino. Según el informe de cierre elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el cultivo alcanzó récords simultáneos de superficie sembrada, rendimiento promedio y producción total, consolidándose nuevamente como una pieza estratégica dentro del esquema agrícola nacional.
La siembra llegó a 2,85 millones de hectáreas, mientras que el rendimiento promedio nacional alcanzó los 23,6 quintales por hectárea. A partir de esos resultados, la producción totalizó 6,6 millones de toneladas, un volumen que superó en 32% el récord previo logrado durante la campaña 2024/25.
El impacto económico también fue significativo. De acuerdo con las proyecciones de la entidad porteña, el complejo girasolero generaría un Producto Bruto estimado en 3.304 millones de dólares durante 2026, fortaleciendo tanto la actividad industrial como el ingreso de divisas por exportaciones.

La expansión territorial fue clave para el salto productivo
La superficie implantada creció 29,5% respecto de la campaña anterior y superó en 5,6% el anterior máximo histórico, registrado en el ciclo 2007/08 con 2,7 millones de hectáreas. El mayor avance se observó en el NEA, donde el área sembrada registró un crecimiento interanual del 223%. También se destacaron importantes aumentos en otras regiones productivas del país.
En el sur de Córdoba, la superficie creció 53%, mientras que en el centro-norte de Santa Fe el incremento fue del 58%. Además, el centro-norte cordobés mostró una expansión del 31% y el norte de La Pampa junto con el oeste bonaerense aumentaron un 15%, consolidando una mayor presencia territorial del girasol.
La Bolsa de Cereales destacó que la incorporación de regiones del norte y oeste agrícola resultó determinante para alcanzar el salto de escala productiva. En esas zonas, el girasol contó con una oferta hídrica favorable desde el inicio hasta el final del ciclo, permitiendo sostener buenos niveles de desarrollo durante gran parte de la campaña.

El clima acompañó, aunque hubo contrastes durante el verano
Las condiciones climáticas jugaron un papel central en el resultado final de la campaña. Durante noviembre y diciembre, la condición hídrica se mantuvo mayormente adecuada u óptima, con registros del 86% y 87%, respectivamente. En ese período, el estado general de los lotes también mostró indicadores muy positivos. Entre el 77% y el 89% de los cultivos se ubicaban en condición buena o excelente, favoreciendo el desarrollo vegetativo y el potencial de rendimiento.
Sin embargo, el escenario comenzó a mostrar mayor heterogeneidad hacia enero. El déficit hídrico registrado en el centro-este y sudeste agrícola provocó una mayor dispersión de rindes entre regiones, aunque los promedios finales se mantuvieron cercanos o incluso superiores a las medias históricas.
A fines de enero, el 67% del área de girasol presentaba condiciones hídricas regulares o de sequía. Aun así, el 62% de los lotes continuaba en estado bueno o excelente, mientras una gran proporción atravesaba etapas críticas como floración, llenado de grano y madurez.

Más producción, exportaciones y recaudación
El rendimiento promedio nacional de 23,6 quintales por hectárea superó levemente el récord previo de 23,4 qq/Ha alcanzado en 2024/25 y quedó 11,7% por encima del promedio de los últimos cinco ciclos.
Ese desempeño permitió alcanzar una cosecha récord de 6,6 millones de toneladas y generar una fuerte expansión económica para toda la cadena. Según la Bolsa porteña, el complejo girasolero aportaría 757 millones de dólares en recaudación fiscal y 2.491 millones en exportaciones, con incrementos de 268 millones y 819 millones de dólares respecto de la campaña anterior.
Al 13 de mayo, las compras de la campaña 2025/26 ya totalizaban 3,98 millones de toneladas, equivalentes al 59,1% de la producción. Del total comercializado, el sector industrial concentraba el 82%, mientras que todavía quedaban por vender unas 2,68 millones de toneladas.
Para la Bolsa de Cereales, el cierre de campaña confirmó que el girasol recuperó protagonismo no solo en superficie, sino también en peso productivo, industrial y exportador, consolidándose nuevamente como uno de los cultivos estratégicos dentro del agro argentino gracias a su capacidad de expansión territorial y generación de divisas.
