Girasol en auge: récord productivo y desafío logístico en la Argentina


La campaña 2025/26 de girasol marca un punto de inflexión para la agroindustria argentina. Con una producción estimada en 6,6 millones de toneladas, el ciclo se encamina a convertirse en el más alto del siglo XXI, impulsado por una expansión del área sembrada y condiciones climáticas favorables. Sin embargo, este crecimiento también expone tensiones en la logística y la capacidad industrial, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Producción récord y expansión territorial

El salto productivo del girasol encuentra sustento en una superficie sembrada de 3,1 millones de hectáreas, la mayor desde fines de los años noventa. Este crecimiento se reflejó en todas las regiones productivas, con desempeños destacados tanto en el norte como en el centro y sur del país.

La Región Norte alcanzó un récord histórico de 1,57 millones de toneladas, más que triplicando su promedio reciente. En tanto, la Región Centro llegó a 1,89 millones, su nivel más alto en 27 años, mientras que la Región Sur —principal polo productivo— aportó 3,16 millones de toneladas. Este desempeño generalizado evidencia un fuerte dinamismo del cultivo, favorecido por precios atractivos y mayor competitividad.

Girasol
Foto: Informe BCR

Flujos logísticos bajo presión

El crecimiento de la producción también generó un intenso movimiento de granos a nivel nacional. De acuerdo con los datos relevados, Buenos Aires y CABA concentran el 31,9% de los envíos, seguidos por Santa Fe (26,6%) y Chaco (16%), lo que muestra una fuerte concentración geográfica en el origen del girasol.

En cuanto a los destinos, el Gran Rosario emerge como el principal nodo logístico e industrial. Excluyendo zonas de difícil trazabilidad, cerca del 77% del volumen con destino portuario se dirige a esta región, lo que pone de relieve su rol estratégico dentro de la cadena.

Este esquema confirma una dinámica en la cual las regiones Norte y Sur funcionan como proveedoras de materia prima hacia la Región Centro, donde se concentra la mayor capacidad de procesamiento. No obstante, esta estructura implica una alta dependencia de la eficiencia del transporte, clave en campañas de gran volumen.

Industria aceitera y capacidad instalada

Argentina cuenta actualmente con 17 plantas activas que procesan girasol, distribuidas principalmente entre las regiones Centro y Sur. A esto se suman otras instalaciones con capacidad técnica ociosa, que podrían incorporarse al circuito en función de las condiciones del mercado.

La capacidad total de molienda se estima en 6,6 millones de toneladas, un volumen similar al de la producción proyectada. Esto implica que el sistema industrial operará al límite de su capacidad, lo que podría generar cuellos de botella si no se optimizan los procesos logísticos y operativos.

Girasol
Foto: Informe BCR

Además, existen plantas actualmente inactivas que podrían reactivarse, lo que abre una ventana de oportunidad para ampliar la capacidad de procesamiento del girasol en el mediano plazo.

Exportaciones en fuerte crecimiento

Otro de los fenómenos destacados de la campaña es el notable incremento en las exportaciones de semilla de girasol. En el primer cuatrimestre del año, las ventas externas ya superaron el millón de toneladas y se proyecta que alcancen 1,1 millones en toda la campaña.

Este crecimiento está impulsado por una mayor demanda internacional, especialmente desde la Unión Europea y Turquía, en un contexto de menor producción en países clave como Ucrania, Rumania y Bulgaria. La caída en la participación global de Ucrania abrió oportunidades para proveedores alternativos como Argentina.

Sin embargo, este auge exportador también plantea interrogantes sobre el equilibrio entre exportación de grano e industrialización local, lo que podría generar tensiones con la industria aceitera.

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Un balance con oportunidades y desafíos

El balance regional muestra con claridad las asimetrías del sistema: mientras el Norte y el Sur presentan superávits de producción, la Región Centro enfrenta un déficit que debe cubrirse con esos excedentes. A nivel país, esta dinámica se traduce en un equilibrio ajustado, con un leve faltante compensado por stocks iniciales.

En este contexto, la campaña 2025/26 no solo confirma el potencial del girasol argentino, sino que también pone a prueba la infraestructura logística y la capacidad de respuesta de la industria. El desafío será sostener este crecimiento sin perder eficiencia, en un escenario donde la competitividad dependerá tanto de la producción como de la gestión de toda la cadena.