El INTA impulsa la producción de corderos más pesados


La producción ovina busca abrirse paso en la región agrícola más importante del país con un modelo que combina corderos pesados, agricultura y tecnología para mejorar la rentabilidad de los establecimientos. El proyecto, desarrollado por el INTA, propone integrar la actividad ovina a los planteos agrícolas sin reemplazar otras producciones, aprovechando los recursos disponibles y generando un sistema más eficiente y sustentable.

La iniciativa forma parte de un proyecto ganadero macrorregional que comprende Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires, donde especialistas, productores, universidades y entidades rurales trabajan en conjunto para desarrollar nuevas alternativas productivas. El eje de la propuesta es producir más carne por animal, diversificar los ingresos de los establecimientos y garantizar una oferta más estable para el mercado durante todo el año.

Un sistema que aprovecha el potencial agrícola

El proyecto representa una experiencia inédita dentro del INTA. Por primera vez se desarrolla una propuesta macrorregional que integra bovinos, porcinos y ovinos, articulando cuatro cadenas productivas bajo una misma estrategia.

Néstor Franz, jefe de la Agencia INTA Coronel Moldes, explicó que el objetivo es sumar la producción ovina a los campos agrícolas sin competir con los cultivos. “La idea no es desplazar ninguna actividad productiva que ya está en marcha, sino complementarla y potenciarla”, señaló.

El sistema aprovecha las pasturas de alta calidad disponibles en la región, principalmente de alfalfa combinada con gramíneas, complementadas con suplementación a base de granos. Esta estrategia permite sostener elevadas ganancias de peso en los corderos y adaptarse con facilidad a la rotación agrícola.

Patagonia

Corderos más pesados sin perder calidad

El aspecto más innovador del proyecto es la producción de corderos pesados, una categoría poco desarrollada en la Argentina que busca incrementar significativamente el rendimiento por animal.

Mientras un cordero tradicional alcanza entre 28 y 30 kilos de peso vivo, con un rendimiento cercano a los 14 kilos de carne, el modelo impulsado por el INTA logra animales de 50 kilos en pie, capaces de producir entre 20 y 25 kilos de carne al momento de la faena.

La diferencia no está solamente en el peso. Los corderos son enviados al frigorífico con apenas cuatro o cinco meses de vida, antes de ingresar en la etapa de madurez sexual. Esto permite mantener la calidad, terneza y características del producto, pese al mayor tamaño alcanzado.

Para conseguir esos resultados, el sistema combina dos herramientas de alimentación específicas durante la lactancia: creep grazing, basado en pasturas de alta calidad, y creep feeding, mediante alimento balanceado elaborado principalmente con maíz y pellets de soja o girasol.

Cordero Patagónico, Chile, Exportación

Genética y tecnología al servicio de la producción

El modelo también se apoya en razas carniceras de rápido crecimiento, que permiten alcanzar altos pesos sin acumular exceso de grasa. Entre las principales se destacan Hampshire Down, Texel, Dorper, Suffolk, Charollais e Ile de France, cuya incorporación fue posible gracias a inversiones realizadas por productores de la región.

A la mejora genética de los corderos se suma un paquete tecnológico orientado a incrementar la eficiencia reproductiva y reducir pérdidas. Uno de los principales avances fue la adaptación de los túneles de cama profunda, una tecnología desarrollada originalmente para la producción porcina y utilizada ahora para proteger los partos durante el invierno.

Esta herramienta permitió disminuir la mortandad de los corderos recién nacidos, uno de los principales problemas de la actividad ovina. Las razas utilizadas también presentan altos índices de prolificidad, alcanzando porcentajes de destete de entre el 120% y el 125%, gracias a la elevada frecuencia de nacimientos múltiples.

Cordero, corderos

Una apuesta para fortalecer el consumo

Además de incrementar la productividad, el proyecto apunta a transformar la comercialización de la carne ovina. El mayor peso de los corderos permite obtener cortes individuales, con una mejor proporción de carne respecto del hueso, facilitando su incorporación a las góndolas y carnicerías.

Según los especialistas, esta modalidad responde a los nuevos hábitos de consumo, ya que evita que el comprador deba adquirir el animal entero o media res para acceder al producto. Al mismo tiempo, permite ofrecer porciones más prácticas y de mayor valor agregado.