Mendoza intensifica la vigilancia y vacunación contra la brucelosis caprina
La detección de un caso positivo de brucelosis caprina en el departamento mendocino de Lavalle activó un operativo sanitario que combina vigilancia, diagnóstico y vacunación. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) puso en marcha un plan para proteger la sanidad de las majadas y reducir los riesgos para la población.
Las tareas son desarrolladas por el Centro Regional Cuyo del SENASA, la Dirección de Ganadería del Gobierno de Mendoza, la Municipalidad de Lavalle y la Fundación COPROSAMEN. Antes de comenzar el trabajo en los establecimientos, los organismos mantuvieron un encuentro con pobladores para explicar las medidas previstas y comunicar los objetivos del procedimiento.
La intervención busca conocer la situación epidemiológica de una zona donde la brucelosis caprina tiene antecedentes. El relevamiento adquiere relevancia porque, desde 2020, se discontinuó la vacunación masiva y sistemática de las majadas caprinas en Mendoza, por lo que las autoridades impulsaron una estrategia de vigilancia y prevención en el territorio.

Más de 900 animales bajo vigilancia sanitaria
Desde abril y hasta la fecha, los equipos realizaron visitas a puestos cabriteros y tomaron muestras serológicas a más de 900 cabras adultas y cabrillonas. El trabajo alcanzó a 22 establecimientos de Lavalle, con el propósito de detectar posibles infecciones y reunir información sobre la circulación de la bacteria.
Las muestras fueron enviadas a la Fundación COPROSAMEN, responsable de efectuar los análisis diagnósticos y determinar la prevalencia de la enfermedad. Esa información permitirá dimensionar el estado sanitario de las majadas y orientar las medidas de control en una región donde la brucelosis caprina estuvo históricamente presente.
El operativo también incluyó una campaña de inmunización de mayor alcance. Con dosis provistas por el SENASA, los equipos concretaron la vacunación antibrucélica de aproximadamente 24.000 animales distribuidos en unos 320 establecimientos. Está previsto completar durante las próximas semanas la aplicación en otros 30 puestos.

Una enfermedad que afecta a los animales y a las personas
La brucelosis caprina es causada por la bacteria Brucella melitensis y constituye una zoonosis, es decir, puede transmitirse de los animales a las personas. En las majadas provoca abortos durante el último tercio de la gestación, retención placentaria y nacimientos de cabritos débiles, además de muertes durante el período perinatal.
La infección puede ingresar a un establecimiento mediante la incorporación de animales infectados que no pasaron por controles sanitarios. Las cabras enfermas eliminan grandes cantidades de bacterias a través de sus secreciones y de la leche, lo que puede contaminar el agua, el suelo y los corrales, y favorecer la transmisión de la brucelosis caprina a otros animales que comparten el ambiente.
En las personas, el contagio puede producirse por el contacto directo con animales infectados o por el consumo de leche y productos lácteos sin pasteurizar. Entre los síntomas se encuentran fiebre continua o intermitente, fatiga muscular y dolores articulares y generalizados. Las manifestaciones pueden extenderse durante semanas o meses y, en algunos casos, la brucelosis caprina puede volverse crónica.

Prevención, higiene y consumo seguro
Por el riesgo de exposición, quienes trabajan en los corrales deben utilizar elementos de protección personal y evitar el contacto con animales enfermos. También se recomienda eliminar correctamente los materiales descartables, para impedir que perros u otros animales accedan a residuos que puedan estar contaminados.
Las medidas de higiene contra la brucelosis caprina incluyen retirar periódicamente el guano y desinfectar las instalaciones, con el objetivo de reducir la presencia de la bacteria en el ambiente. Estas prácticas son especialmente importantes durante las pariciones y en las tareas de asistencia a los animales, momentos en los que el contacto con secreciones y materiales contaminados puede aumentar la exposición.
En cuanto a la alimentación, el SENASA aconseja pasteurizar la leche antes de elaborar productos lácteos y evitar alimentos de procedencia desconocida. También recomienda comprobar que los productos cuenten con una etiqueta que identifique al establecimiento elaborador. La pasteurización y la trazabilidad son herramientas centrales para prevenir la transmisión de la brucelosis caprina por alimentos.
