Exportaciones: mejores precios, pero menos embarques agropecuarios


La Argentina registró un superávit comercial de US$7.234 millones durante el tercer trimestre de 2026, en un escenario marcado por la mejora de los precios de las exportaciones y una contracción de las cantidades importadas. Según el Índice de precios y cantidades del comercio exterior del INDEC, las ventas externas crecieron 16,7% interanual en dólares, mientras que las compras al exterior apenas avanzaron 0,1%. El resultado reflejó una dinámica en la que las cotizaciones tuvieron un papel central para explicar el desempeño del intercambio.

Entre julio y septiembre, los precios de los bienes exportados aumentaron 15,2%, frente a una suba de 10,5% en los valores de importación. Esa diferencia permitió una mejora de 4,2% en los términos del intercambio: la Argentina pudo comprar más bienes importados por cada unidad exportada. Sin embargo, el comportamiento de los volúmenes fue menos favorable: las cantidades vendidas crecieron apenas 1,3% y las importadas se redujeron 9,5%.

La expansión de las exportaciones tampoco alcanzó a todos los sectores. Los dos grandes rubros vinculados con la actividad agropecuaria mostraron retrocesos en las cantidades despachadas respecto del mismo trimestre de 2025. Mientras los productos primarios terminaron con una caída del valor exportado, las manufacturas de origen agropecuario consiguieron crecer apoyadas en mejores precios internacionales.

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Los productos primarios, afectados por la caída de los envíos

Las exportaciones de productos primarios disminuyeron 2% en valor, porque el incremento de 7,2% en los precios no logró compensar una baja de 8,6% en las cantidades. El rubro representó el 21,8% del índice exportador, con una pérdida de participación de 4,2 puntos porcentuales frente al tercer trimestre de 2025. La principal explicación estuvo en el retroceso de las semillas y los frutos oleaginosos, cuyos volúmenes embarcados cayeron 59,9%.

Dentro de ese conjunto, las exportaciones de porotos de soja se redujeron 69,3%, mientras que los de maní bajaron 12,8%. En sentido contrario, los cereales registraron un aumento de 35,4% en las cantidades exportadas y amortiguaron parcialmente el resultado negativo. La evolución de los precios también fue dispar: la soja mejoró 13,1%, el maíz 5,7% y el trigo 3,5%, pero el maní sufrió una caída de 11,1%, que se sumó a la reducción de sus embarques.

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Foto: SENASA

Las manufacturas agropecuarias sostuvieron el valor exportado

Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) exhibieron un desempeño diferente. El valor exportado creció 12,7% interanual, pese a que las cantidades retrocedieron 0,6%. Con una participación de 35,5%, se mantuvieron como el principal componente del índice de exportaciones. El resultado mostró que la mejora de los precios permitió sostener los ingresos externos incluso con un volumen total prácticamente estancado.

Entre los productos con mayores incrementos de precios se destacaron la carne bovina, con una suba de 24,7%; el aceite de girasol, con 19,2%; el aceite de soja, con 14,8%; y la harina y los pellets de soja, con 14,6%. Esas mejoras respaldaron la evolución positiva del valor exportado. En cuanto a las cantidades, la carne bovina creció 1,4% y la harina y los pellets de soja, 4%, mientras que los despachos de aceite de soja bajaron 1,5% y los de girasol, 0,3%.

El vino de uva registró una contracción más pronunciada, de 22,7%, mientras que los envíos de quesos crecieron 7,6%. La heterogeneidad confirma que el avance de las MOA se explicó principalmente por la valorización de sus productos, más que por una expansión generalizada de las exportaciones.

Foto: SENASA

El balance de los primeros nueve meses

Entre enero y septiembre, las exportaciones argentinas sumaron US$77.267 millones y las importaciones alcanzaron US$56.069 millones. Así, el país acumuló un saldo comercial positivo de US$21.198 millones. El resultado trimestral se inscribió en ese marco favorable, aunque dejó en evidencia que una mejora de los términos del intercambio no equivale necesariamente a un aumento de los volúmenes vendidos.

La diferencia entre los rubros agropecuarios fue el dato central: los productos primarios no consiguieron compensar la caída de sus embarques con mejores precios, mientras que las manufacturas agropecuarias elevaron su facturación con cantidades levemente inferiores. El desempeño confirma la importancia de distinguir entre precios y volúmenes al analizar el comercio exterior, porque el crecimiento en dólares puede esconder una actividad exportadora que no se expande en términos físicos.