Exceso de lluvias: cómo proteger las majadas y evitar pérdidas


Ante los pronósticos de precipitaciones abundantes, especialistas del INTA Corrientes recomendaron reforzar las medidas preventivas para proteger las majadas ovinas y reducir los riesgos sanitarios y productivos. La humedad persistente, el barro y las condiciones de encierro pueden generar un escenario favorable para la aparición de parásitos, enfermedades podales y problemas vinculados con la proliferación de moscas, especialmente después de las pariciones.

Lisandro Homse, especialista del organismo, señaló que es necesario ajustar el manejo de los establecimientos para anticiparse a las dificultades que pueden generar los excesos hídricos. En ese sentido, destacó la importancia de controlar periódicamente el estado general de los animales, mantener las instalaciones en condiciones adecuadas y disponer de alternativas ante posibles situaciones de emergencia.

Uno de los principales aspectos que requiere atención es la presencia de parásitos internos. Para evaluar su incidencia, el técnico recomendó realizar análisis de huevos por gramo de materia fecal (HPG) y utilizar, cuando corresponda, el método FAMACHA. Esta herramienta permite estimar el grado de anemia mediante la observación del color de la mucosa del párpado inferior. La identificación temprana de los animales afectados permite orientar los tratamientos y realizar un control selectivo, evitando intervenciones innecesarias en las majadas.

Majadas, Ovinos
Foto: INTA

Parásitos externos y enfermedades podales

El control sanitario de las majadas también debe contemplar los parásitos externos, cuya aparición puede verse favorecida por las condiciones de humedad y temperatura. Homse aconsejó revisar frecuentemente a los ovinos para detectar bicheras, ura y lesiones en el vellón. Las zonas que requieren especial atención son la base de la cola y la región perianal, donde la combinación de calor y humedad facilita la aparición de estos problemas.

Otro de los riesgos asociados al exceso hídrico en las majadas es el deterioro de la salud de las patas. El barro y la humedad persistente pueden favorecer enfermedades como el pietín, los abscesos y las dermatitis interdigitales, afecciones que comprometen la movilidad y el bienestar de los animales. Por eso, se recomienda revisar las extremidades, identificar rengueras y lesiones y realizar el mantenimiento de las pezuñas cuando resulte necesario.

En este contexto, los pediluvios pueden convertirse en una herramienta útil para prevenir y controlar enfermedades podales en las majadas. El especialista del INTA indicó que es importante limpiar previamente las pezuñas, respetar las instrucciones de utilización de los productos y procurar que los animales permanezcan posteriormente en espacios limpios y secos.

Ovinos
Foto: Senasa

Higiene de las instalaciones y control de insectos

Las condiciones de los corrales y las camas también tienen una incidencia directa sobre la sanidad de las majadas. Mantener estos espacios limpios permite disminuir la acumulación de humedad y reducir los factores que favorecen la aparición de enfermedades. Entre las tareas prioritarias se encuentran retirar el estiércol, eliminar los sectores con barro acumulado y mejorar el drenaje de las instalaciones.

Estas medidas también ayudan a limitar los lugares de reproducción de moscas y otros insectos, cuya proliferación representa un problema adicional para los establecimientos. La limpieza y el acondicionamiento de los espacios de encierro adquieren especial importancia cuando las lluvias obligan a mantener a los animales durante períodos prolongados en superficies reducidas.

Ovinos, Senasa, scrapie
Foto: Senasa

Alimentación y planificación ante posibles emergencias

La alimentación constituye otro componente central de la estrategia preventiva. Los especialistas recomendaron evaluar periódicamente la condición corporal de los ovinos para anticipar posibles necesidades de suplementación y ajustar la dieta según los requerimientos nutricionales de cada categoría. Esta planificación permite evitar que las dificultades para acceder al pastoreo afecten el estado de los animales.

Frente a pronósticos de precipitaciones abundantes, contar con un plan de contingencia resulta fundamental para organizar las reservas de alimento, acondicionar las instalaciones y prever eventuales encierros. La disponibilidad anticipada de recursos puede reducir las pérdidas productivas y facilitar la respuesta del establecimiento ante situaciones climáticas adversas.

Finalmente, Homse remarcó que la prevención requiere seguimiento permanente, el cumplimiento del calendario sanitario y la conservación de las instalaciones en buenas condiciones. También aconsejó consultar con un veterinario de la zona para definir las estrategias más apropiadas según las características de cada campo. Anticiparse a los problemas sanitarios y alimentarios es una de las principales herramientas para sostener la productividad de las majadas durante los períodos de exceso hídrico.