El nitrógeno elevó hasta 40% el rendimiento del algodón
La fertilización nitrogenada permitió alcanzar incrementos de hasta 40% en el rendimiento bruto cosechado de algodón, según ensayos desarrollados durante dos campañas en el suroeste de Chaco. La experiencia fue coordinada por especialistas del INTA Reconquista, Santa Fe, junto con productores, mediante macroparcelas instaladas en cinco localidades. El objetivo fue comparar distintas dosis de nitrógeno y medir su impacto sobre la productividad, además de determinar qué nivel de aporte resulta conveniente desde el punto de vista económico.
Gonzalo Scarpin, investigador del INTA Reconquista, explicó que el equipo trabaja desde hace dos años con evaluaciones a campo en lotes comerciales. Ese esquema permitió obtener información en condiciones reales de producción y observar cómo responde el algodón en diferentes ambientes. La articulación con los productores y AAPRESID fue señalada como un componente central, porque los ensayos en macroparcelas aportan datos representativos de las decisiones habituales en los establecimientos.

Una respuesta que tiene un punto óptimo
Uno de los principales resultados fue la identificación de una respuesta cuadrática al aumento de nitrógeno en la mayoría de los sitios evaluados. Esto significa que, a medida que se incrementa la dosis, el rendimiento del algodón crece hasta alcanzar un máximo, pero luego comienza a disminuir. Por lo tanto, aplicar más fertilizante no garantiza una mayor cosecha: existe un nivel a partir del cual el aporte adicional deja de traducirse en una mejora productiva.
Los investigadores identificaron así una dosis óptima tanto agronómica como económica, que permite alcanzar los mayores rendimientos y beneficios en el algodón. Según precisó Scarpin, al considerar el fertilizante aplicado y el nitrógeno aportado por el suelo, medido al momento de la siembra, el rango se ubicó entre 150 y 175 kilos de nitrógeno total para obtener un rendimiento de referencia de 1.000 kilos de fibra.

El exceso puede afectar la cosecha
El análisis también permitió explicar por qué los rendimientos retroceden cuando se supera el rango identificado. Scarpin indicó que las dosis excesivas pueden provocar un crecimiento vegetativo desmedido en las plantas de algodón. Ese desarrollo incrementa el volumen de la parte aérea, pero reduce el índice de cosecha, por lo que una proporción menor del crecimiento termina expresándose en producción aprovechable.
La magnitud de la respuesta quedó reflejada en la comparación entre parcelas de algodón sin fertilización nitrogenada y tratamientos que recibieron 50 kilos de nitrógeno. En ese contraste, los especialistas registraron aumentos de entre 25% y 40% en el rendimiento bruto cosechado. Además del volumen producido, el trabajo permitió avanzar en la identificación de un umbral crítico de fertilización para la zona, relacionado con la posibilidad de mejorar tanto el rendimiento como la calidad de la fibra.

Más variables para ajustar el manejo
La experiencia también dejó señales favorables sobre la evolución de los lotes participantes. De acuerdo con Scarpin, los productores con los que se desarrollaron las evaluaciones vienen registrando aumentos constantes o lineales en los rendimientos algodoneros. Esa tendencia, sumada a los resultados de las macroparcelas, refuerza el valor de generar información local y sostener el intercambio entre técnicos y agricultores para adaptar las recomendaciones a cada ambiente.
La agenda de investigación contempla continuar con la evaluación del nitrógeno e incorporar otros nutrientes que pueden limitar el desarrollo del cultivo. Entre las próximas líneas figuran los análisis de fósforo, azufre y micronutrientes como zinc y boro, con el propósito de ampliar el conocimiento sobre la nutrición del algodón y sus efectos en la producción.
También se estudiarán variables vinculadas con la disponibilidad de agua y los períodos de estrés que atraviesa el algodón. El equipo buscará determinar en qué momentos fenológicos se producen esas situaciones y cuantificar su incidencia sobre el rendimiento y la calidad de fibra. De esta manera, los ensayos apuntan a construir herramientas de manejo más precisas, que permitan combinar una fertilización equilibrada con el seguimiento de las condiciones ambientales y las necesidades de cada etapa del ciclo productivo.
