Biocombustibles: la industria aceitera reclama una nueva ley
La industria aceitera volvió a reclamar al Congreso que avance con una reforma integral del régimen de biocombustibles y advirtió que Argentina está perdiendo oportunidades frente a Brasil, que acaba de reglamentar un programa para impulsar el uso de combustibles sostenibles en la aviación. Para CIARA-CEC, el retraso normativo limita la posibilidad de agregar valor a las materias primas agrícolas y atraer nuevas inversiones.
A través de un comunicado, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales cuestionaron la falta de avances en los proyectos destinados a modificar el marco vigente para la producción y comercialización de bioetanol y biodiésel. Las entidades consideran que el país debería ampliar el uso de estos combustibles en naftas y gasoil y, al mismo tiempo, prepararse para nuevos mercados vinculados con la transición energética.
Brasil acelera con combustibles para aviones
El reclamo argentino coincidió con una decisión estratégica de Brasil. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva reglamentó el 12 de agosto el Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV), contemplado en la denominada Ley del Combustible del Futuro.
La normativa brasileña establece un marco para la producción, certificación, comercialización y utilización del combustible sostenible de aviación (SAF). Además, fija metas obligatorias y progresivas de reducción de emisiones para la aviación doméstica a partir de 2027, con un objetivo de disminución del 10% para 2037.
El esquema también contempla un sistema nacional de certificación, requisitos de trazabilidad y sostenibilidad y la creación de un Certificado de Sustentabilidad del SAF, que permitirá comercializar por separado el atributo ambiental del combustible. Brasil calcula que podría alcanzar una capacidad de producción de 2.100 millones de litros anuales de SAF en 2030.

Una oportunidad para agregar valor al agro
Para CIARA-CEC, la experiencia brasileña demuestra que la transición energética puede convertirse en una herramienta de desarrollo para las cadenas agroindustriales. La utilización de aceites vegetales como materia prima para combustibles sostenibles permitiría ampliar los destinos de la producción agrícola y generar nuevos negocios para la industria.
Desde la entidad consideran que una normativa moderna podría estimular inversiones industriales, generación de empleo calificado y desarrollo de economías regionales, además de diversificar la demanda de productos derivados de la agricultura.
El planteo cobra relevancia para una Argentina que cuenta con una fuerte industria aceitera y una importante capacidad de procesamiento de oleaginosas. La posibilidad de transformar parte de esos productos en combustibles de mayor valor agregado aparece así como una alternativa para ampliar la inserción de la agroindustria en los mercados energéticos.

Fuerte crítica al marco vigente
El presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idigoras, fue particularmente crítico con la situación argentina. “Mientras Brasil construye futuro nosotros vivimos en el pasado”, afirmó al cuestionar la falta de avances legislativos.
El dirigente sostuvo que el país mantiene una normativa que calificó como “de estilo soviética” y cuestionó que el proyecto de reforma que se encuentra en el Senado no tenga, según su interpretación, suficiente impulso para convertirse en ley.
La entidad reclama un sistema que promueva mayor competencia y libertad para desarrollar nuevas alternativas de bioenergía, con reglas que permitan acompañar la evolución tecnológica y las exigencias ambientales de los mercados internacionales.

El desafío de no quedar rezagados
La comparación con Brasil vuelve a poner en discusión el ritmo de la transición energética argentina. Mientras el principal socio regional avanza hacia combustibles sostenibles destinados a sectores como la aviación, la normativa local continúa concentrada en un esquema considerado insuficiente por la industria.
Para CIARA-CEC, el desafío no consiste solamente en aumentar el corte de biocombustibles en los combustibles tradicionales. También implica crear las condiciones para que el país desarrolle nuevas cadenas industriales vinculadas con la bioenergía.
En ese sentido, la entidad insistió en que las materias primas agrícolas pueden convertirse en una plataforma para nuevos productos y mercados. “Es el momento de sancionar una ley en Argentina que genere futuro”, concluyó Idigoras, en un mensaje que busca acelerar el debate legislativo sobre el futuro de los biocombustibles.
