El precio del asado en la Patagonia bajó casi un 20% en apenas un mes
El precio del asado tuvo en julio una caída que modificó de manera significativa la relación de valores de la carne vacuna en la Patagonia. En el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, el kilo bajó casi 20% en apenas un mes, en un movimiento que el INTA calificó a través de sus registros como excepcional para la región.
De acuerdo con el último informe de la Estación Experimental Bariloche del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el valor promedio del asado se ubicó en $13.490 por kilo, con una reducción nominal del 18% frente a junio. Si se descuenta el efecto de la inflación, la disminución supera el 20%, mientras que en dólares el precio cayó hasta US$8,9 por kilo, el segundo registro más bajo de la última década.
La barrera sanitaria que cambió el mercado
Detrás de esta brusca corrección aparece una decisión regulatoria. La flexibilización de la barrera sanitaria del río Colorado permitió que el asado con hueso producido al norte del país pudiera ingresar formalmente a la Patagonia, luego de años en los que ese flujo estuvo restringido para preservar el estatus de zona libre de fiebre aftosa sin vacunación.
La medida fue instrumentada mediante la Resolución 460/25 del Senasa y produjo una rápida recomposición de los canales de abastecimiento. Más frigoríficos comenzaron a ofrecer sus productos en la región y la mayor cantidad de proveedores elevó la competencia en los comercios minoristas.

El cambio generó fuertes críticas entre los productores patagónicos, que advirtieron sobre un posible retroceso sanitario y cuestionaron el ingreso de carne proveniente de zonas donde se vacuna contra la aftosa. Sin embargo, desde el punto de vista del consumidor, la apertura produjo un aumento de la oferta en un mercado que históricamente soportó precios superiores.
Una caída que no fue igual en toda la Patagonia
El derrumbe se concentró especialmente en el Alto Valle. El informe del INTA muestra que Río Negro y Neuquén registraron el mayor retroceso, con un promedio de $13.490 por kilo. En otras regiones los valores se mantuvieron considerablemente más elevados.
En Neuquén y la zona cordillerana de Río Negro, el promedio del asado alcanzó $16.490 por kilo, el mismo valor registrado en el Valle Inferior, la Comarca y Viedma-Patagones. En Chubut también se ubicó en $16.490, mientras que Santa Cruz presentó el precio más elevado, con $17.490.

La nueva estructura de valores generó además una situación llamativa frente a La Pampa. Históricamente, los consumidores ubicados al sur del río Colorado pagaban más por el asado debido a las restricciones de ingreso. Ahora, esa brecha prácticamente desapareció: en carnicerías tradicionales pampeanas el kilo puede costar entre $18.000 y $19.000, aunque existen promociones en supermercados desde $12.500.
El precio también retrocede a nivel nacional
La corrección no fue exclusiva de la Patagonia, aunque tuvo una magnitud mucho menor. Según el Indec, el precio promedio nacional del asado bajó 1,3% en julio y quedó en $16.708 por kilo. Con este resultado, acumuló cuatro meses consecutivos de caída real frente a la inflación.
El valor nacional también se alejó del máximo nominal de marzo, cuando había alcanzado $17.784. En dólares, pasó de un pico de US$12,7 en abril a US$11,2 en julio, reflejando una tendencia de moderación que responde a factores diferentes de los observados en el sur.

Menos consumo, más presión sobre los precios
A nivel nacional, el principal factor detrás de la desaceleración es la pérdida de poder adquisitivo y la fuerte retracción del consumo de carne vacuna. En julio, el promedio móvil de los últimos 12 meses cayó a 46,3 kilos por habitante por año, un 9,4% menos que un año atrás y el nivel más bajo en más de dos décadas.
Ante el menor poder de compra, los hogares redujeron sus compras de carne vacuna y trasladaron parte de la demanda hacia pollo y cerdo, proteínas que ofrecen alternativas de menor precio.
Así, mientras en el país el asado encuentra un límite en la debilidad del consumo, en la Patagonia norte el cambio regulatorio produjo un efecto mucho más contundente. Más oferta, nuevos proveedores y mayor competencia transformaron en pocos meses una de las históricas distorsiones del mercado regional de carne vacuna.
