La inversión de la Unión Europea alcanzó un récord en Argentina
La Unión Europea consolidó en 2025 su posición como el principal inversor extranjero en Argentina, con un stock de inversión directa que superó los US$ 73.000 millones, el mayor nivel desde que existen registros. El dato, difundido por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), cobra especial relevancia luego de la entrada en vigencia del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, un escenario que podría impulsar nuevos proyectos de capital y una mayor integración del país en las cadenas globales de valor.
El informe destaca que casi cuatro de cada diez dólares de inversión extranjera radicados en Argentina provienen de alguno de los 27 países que integran la Unión Europea. Aunque la participación relativa de la UE disminuyó respecto de comienzos de siglo, cuando superaba el 50% del total, el volumen absoluto de inversiones continuó creciendo de manera sostenida, permitiéndole conservar durante décadas el liderazgo como principal origen de capitales externos.

España y Países Bajos lideran el ingreso de capitales
Dentro del bloque europeo, España y los Países Bajos concentran la mayor parte de las inversiones, con stocks de US$ 25.715 millones y US$ 21.580 millones, respectivamente, al cierre de 2025. Detrás aparecen Francia, Alemania, Luxemburgo e Italia, que junto con los dos primeros países explican alrededor del 93% del capital europeo invertido en Argentina.
La presencia de estos inversores abarca una amplia diversidad de actividades. Bancos, aseguradoras, empresas industriales, energéticas, automotrices, mineras y de servicios forman parte del entramado de compañías europeas radicadas en el país, entre ellas Santander, BBVA, Mapfre, Iberia, Zara, Unilever, Heineken, Louis Dreyfus Company, TotalEnergies, Carrefour, Mercedes-Benz, Volkswagen, Bayer, BASF y Siemens, entre muchas otras.
Esta diversidad también se refleja en los sectores que reciben las inversiones. La industria manufacturera y la explotación de minas y canteras concentran los mayores montos, con US$ 26.037 millones y US$ 18.387 millones, respectivamente. Más atrás se ubican el comercio, las actividades financieras y el sector de información y comunicaciones, que también muestran una participación relevante dentro del stock de inversión extranjera.

El acuerdo Mercosur-UE abre una nueva oportunidad
Para la Bolsa de Comercio de Rosario, la entrada en vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea constituye un factor que podría fortalecer los flujos de inversión hacia Argentina. La mayor previsibilidad regulatoria y las posibilidades de integración con las cadenas productivas europeas aparecen como elementos capaces de estimular nuevos desembolsos de capital en los próximos años.
El análisis recuerda que la experiencia internacional muestra una relación positiva entre los acuerdos comerciales y el crecimiento de la inversión extranjera directa. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), varios países registraron importantes incrementos en los stocks de inversión europea luego de suscribir acuerdos con la Unión Europea.
Entre los casos más destacados figura Chile, que incrementó cerca de un 278% la inversión europea entre 2003 y 2023, mientras que Costa Rica registró una expansión cercana al 368% en una década y Colombia del 82% en el mismo período. Los aumentos fueron aún más pronunciados en Egipto y Sudáfrica, con crecimientos aproximados del 924% y 1.057%, respectivamente. México también exhibió un fuerte avance, con una expansión cercana al 569% desde la entrada en vigor de su acuerdo comercial.

Un escenario con potencial de crecimiento
El informe sostiene que la evolución de la inversión de la Unión Europea depende de múltiples factores económicos e institucionales, aunque los antecedentes internacionales permiten proyectar un escenario favorable para Argentina si logra aprovechar las oportunidades derivadas del nuevo marco comercial con Europa.
Actualmente, la Unión Europea ya es el principal inversor externo del Mercosur, mientras que el bloque sudamericano representa el quinto destino de inversión para los capitales europeos. Para la BCR, esta relación ofrece margen para profundizar los vínculos económicos, incrementar el ingreso de inversiones productivas y potenciar el desarrollo de sectores estratégicos mediante una mayor integración comercial y tecnológica.
