El crédito digital al agro creció 40% y los dólares ganan terreno
El financiamiento digital volvió a ganar protagonismo entre los productores argentinos durante el primer semestre de 2026. Según la tercera edición del Informe Nera, la cantidad de operaciones concretadas a través de su plataforma aumentó un 40% interanual, con más de 13.000 créditos por un monto cercano a US$750 millones. La tendencia estuvo marcada por el avance de las líneas en dólares, que ya representan la mayor parte del crédito otorgado.
El relevamiento, basado en operaciones efectivamente realizadas y no en encuestas, muestra que ocho de cada diez préstamos se pactaron en moneda estadounidense. En concreto, el 81% de las operaciones del semestre fueron en dólares, 30 puntos porcentuales más que un año atrás. Si se considera el monto financiado, la participación de esa moneda alcanza el 90%.
La compañía espera que el crecimiento se mantenga durante los próximos meses y proyecta cerrar 2026 con US$1.500 millones financiados, un incremento del 50% respecto de los aproximadamente US$1.000 millones registrados durante 2025.

Tasas y condiciones impulsan el crédito
El avance del financiamiento digital se produce en un contexto de márgenes ajustados para las empresas agropecuarias, que necesitan crédito para afrontar la compra de insumos y capital de trabajo. Las condiciones de las líneas en dólares aparecen como uno de los principales motores de la demanda, con tasas inferiores al 5% anual y promociones que, en algunos casos, llegan al 0%.
“El primer semestre de 2026 confirmó que el productor elige crédito embebido con proveedores de manera directa. En un escenario de márgenes ajustados, contar con este tipo de herramientas para tomar decisiones más eficientes puede marcar la diferencia en la rentabilidad del negocio”, señaló Marcos Herbin, CEO de Nera, de acuerdo a LA NACIÓN.
El informe también detectó una mejora en las condiciones del financiamiento en pesos. Las tasas descendieron más de 30% durante los últimos 12 meses, mientras que la baja supera el 60% frente al máximo registrado durante el proceso electoral de 2025. Esa evolución podría favorecer una recuperación de la demanda de préstamos en moneda local, especialmente en actividades cuyos ingresos no están directamente vinculados al dólar.

Agricultura y ganadería muestran diferencias
El destino del financiamiento presenta diferencias según la actividad. En agricultura, la demanda se concentró principalmente en productos para protección y nutrición de cultivos, semillas y fertilizantes. La estructura de ingresos dolarizados de la actividad favoreció especialmente el uso de créditos en esa moneda.
En ganadería, en cambio, los créditos se orientaron a nutrición, genética, invernada y retención de vientres. Herbin explicó que el financiamiento en dólares tiene actualmente una mayor penetración en agricultura, mientras que la ganadería mantiene una relación más estrecha con los ingresos en pesos.
Sin embargo, el escenario podría modificarse si continúa la reducción de las tasas locales. Nera considera que una mejora del crédito en pesos puede impulsar las inversiones ganaderas, mientras que también desarrolló líneas en dólares a cinco años para retención de vientres y adquisición de genética, con tasas cercanas al 5,5%.

Granos como garantía y más tecnología
El financiamiento con respaldo en granos también continúa creciendo. Durante el semestre se utilizaron más de 260.000 toneladas como garantía, con el maíz representando el 43%, la soja el 40% y el trigo el 12%. En cuanto a la distribución geográfica, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe concentraron el mayor uso de la plataforma.
El potencial de expansión sigue siendo amplio. De acuerdo con estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el agro argentino demanda alrededor de US$30.000 millones por campaña entre agricultura y ganadería, mientras que el crédito bancario destinado al sector ronda los US$4.500 millones.
En este escenario, Nera apunta a profundizar el uso de datos e inteligencia artificial para acelerar la aprobación de créditos y mejorar la evaluación de riesgo. La apuesta es integrar el financiamiento directamente en las decisiones productivas y ampliar el acceso de los productores a herramientas financieras.
