Zona núcleo: las tormentas golpearon al trigo y complican la siembra de soja
Noviembre comenzó con un escenario climático marcado por tormentas de fuerte intensidad y precipitaciones muy desiguales en la zona núcleo. El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristián Russo, advirtió sobre los daños provocados por el granizo y el viento, además de las complicaciones que las lluvias generan para los cultivos de invierno y las labores de implantación de soja.
Durante los últimos siete días se registraron acumulados muy variables en la zona núcleo, desde menos de 20 milímetros en algunas localidades hasta valores superiores a los 70 milímetros en distintos puntos de la región.
Sin embargo, el episodio más complicado ocurrió el martes 3 de noviembre, cuando tormentas severas descargaron entre 70 y 130 milímetros en sectores del sudeste de Córdoba, en períodos muy cortos y acompañadas por granizo y ráfagas intensas.

El granizo dejó daños potenciales en 16.000 hectáreas
Las consecuencias fueron particularmente importantes en Monte Buey y Corral de Bustos, donde los técnicos describieron trigos volcados por el viento, lotes de maíz completamente afectados y soja recién emergida que deberá evaluarse para determinar si necesita una resiembra. También se reportaron daños en Justiniano Posse, Sacanta, Oncativo, Río Tercero y Embalse. En Santa Fe, los episodios alcanzaron Armstrong, Bustinza, Timbúes, Pueblo Andino, Lucio V. López y Salto Grande.
Para dimensionar el fenómeno, la BCR reconstruyó el recorrido de las tormentas mediante imágenes de radar meteorológico. El análisis identificó 15.600 hectáreas expuestas a señales de reflectividad de 55 dBZ o superiores, un indicador asociado con tormentas capaces de producir granizo. Dentro de esa superficie, unas 2.300 hectáreas registraron valores de 60 dBZ o más, correspondientes a núcleos de mayor intensidad.
La entidad continuará evaluando las consecuencias en la zona núcleo mediante reportes de colaboradores e imágenes satelitales posteriores a las tormentas. Esa información permitirá determinar qué lotes sufrieron efectivamente pérdidas y cuál fue la magnitud de las afectaciones. Las 15.600 hectáreas identificadas representan, por ahora, el área potencialmente alcanzada, por lo que todavía no es posible establecer el impacto definitivo sobre la producción.

El trigo mantiene buenas perspectivas, pero crece la incertidumbre
El cereal llegaba a esta etapa con expectativas favorables. En distintas localidades de la zona núcleo se proyectaban rindes de entre 40 y 50 quintales por hectárea, con registros potenciales de hasta 60 quintales en Pergamino. Sin embargo, las heladas, las enfermedades y las tormentas comenzaron a introducir factores de riesgo que podrían modificar los resultados previstos para la campaña.
En Venado Tuerto, los técnicos detectaron daños por heladas con una intensidad variable: algunos lotes presentan espigas completamente afectadas, mientras que en otros el deterioro alcanza aproximadamente la mitad. A ese problema se suma el fusarium, una enfermedad que genera preocupación ante las condiciones de humedad.
En Junín también esperan posibles manifestaciones de la enfermedad, aunque todavía no se observan síntomas. En María Susana, en cambio, los reportes indican una incidencia reducida de fusariosis.

La soja avanzó, pero preocupa el efecto de las lluvias
En soja de primera, las condiciones climáticas permitieron implantar 500.000 hectáreas durante la última semana. De esta manera, el avance de siembra llegó al 30% del área prevista en la zona núcleo, cuatro puntos porcentuales por encima del promedio de las últimas cinco campañas para esta misma fecha.
El progreso en la zona núcleo presenta diferencias territoriales: el norte bonaerense lidera con el 50% del área implantada, seguido por el centro-sur santafesino, con 27%; el sur de Santa Fe, con 22%; y el sudeste cordobés, con 20%. Las lluvias alternan ventanas favorables y períodos de interrupción, generando ritmos de trabajo desiguales entre localidades.
De todos modos, la principal incertidumbre en la zona núcleo está puesta en los lotes sembrados inmediatamente antes de las tormentas. En Venado Tuerto señalaron que algunos productores implantaron soja el lunes y recibieron posteriormente 60 milímetros de lluvia, seguidos por condiciones de fuerte insolación. Ese escenario puede provocar el denominado efecto de planchazo: la formación de una costra superficial que dificulta la emergencia de las plantas y puede obligar a resembrar.
