Récord de producción, pero con la menor proteína en una década: las dos caras del trigo cordobés


La campaña de trigo 2025/26 dejó una paradoja que preocupa a toda la cadena agroindustrial. Mientras Córdoba alcanzó una cosecha récord de 6,1 millones de toneladas y un rendimiento promedio histórico de 45,1 quintales por hectárea, la calidad del cereal mostró un deterioro significativo que encendió señales de alerta entre productores, exportadores e industriales.

Las conclusiones surgen del décimo informe de Productividad y Calidad del Trigo elaborado por la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) y el INTA Marcos Juárez. El estudio confirma que la provincia logró una producción sin precedentes gracias a excelentes condiciones climáticas y al uso de tecnología de punta, pero también revela que ese salto productivo estuvo acompañado por la menor concentración de proteína registrada en los últimos diez años.

Una cosecha histórica impulsada por el clima y la tecnología

La campaña de trigo comenzó con un escenario favorable gracias a los abundantes aportes hídricos registrados durante el otoño. Los perfiles de suelo llegaron a la siembra con una excelente disponibilidad de agua, situación que permitió un desarrollo vigoroso de los cultivos en gran parte de la provincia.

A pesar de las heladas tempranas ocurridas durante julio, el trigo logró sostener su potencial y alcanzar un rendimiento ponderado récord de 45,1 qq/ha, un valor que supera en 76% el promedio histórico provincial.

El resultado productivo fue contundente. Córdoba cosechó 6,1 millones de toneladas de trigo, el volumen más alto de su historia reciente. La mayor parte de esa producción se concentró en el este provincial, donde los departamentos de Unión, Marcos Juárez y San Justo aportaron cerca de la mitad del total recolectado.

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El impacto económico del récord triguero

El extraordinario volumen de trigo obtenido también tuvo un fuerte impacto económico. Según el informe, el Valor Bruto de la Producción alcanzó los USD 1.260 millones, una cifra que duplica el promedio histórico de la provincia.

Este resultado permitió compensar la caída observada en los precios internacionales del cereal. Durante la campaña, el valor FOB del trigo se ubicó en torno a los USD 208 por tonelada, por debajo de los niveles registrados en otros ciclos.

Sin embargo, detrás de estos números positivos comenzó a emerger una preocupación creciente vinculada a la calidad comercial e industrial del grano, un aspecto que suele tener una influencia decisiva sobre los mercados y la competitividad exportadora.

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Foto: INTA

La proteína cayó al nivel más bajo de la década

El informe elaborado por la BCCBA y el INTA Marcos Juárez analizó 223 muestras representativas provenientes de más de 19.400 camiones ingresados a los centros de recepción. Los resultados mostraron que los altos rendimientos provocaron un efecto de dilución sobre los componentes de calidad del trigo, especialmente sobre la proteína.

El dato más preocupante fue la reducción del 2,5% respecto de la campaña anterior. El contenido promedio de proteína se ubicó en apenas 9,7%, transformándose en el registro más bajo desde que comenzó este estudio hace diez años.

La caída impactó directamente sobre la clasificación comercial del cereal. En promedio, el trigo cordobés sólo logró alcanzar la categoría Grado 2, condicionado por niveles de materias extrañas de 0,52% y un peso hectolítrico promedio de 78,27 kg por hectolitro.

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Calidad industrial bajo observación

Las consecuencias también se reflejaron en los análisis industriales. Ningún departamento de la provincia consiguió alcanzar los parámetros necesarios para ser considerado Grado 1, mientras que ocho departamentos descendieron a la categoría Grado 3, entre ellos Calamuchita, Río Segundo y Juárez Celman.

En los ensayos de laboratorio, el contenido de gluten promedió 21,3%, mientras que la fuerza panadera registró valores de 210 W. Aunque las masas presentaron buena estabilidad y adecuada tenacidad, los especialistas detectaron una limitada capacidad de absorción de agua.

Esta combinación derivó en una calificación industrial considerada regular. El único aspecto que mostró resultados destacados fue el rendimiento harinero, que alcanzó un promedio de 69,4%, sobresaliendo especialmente los departamentos de Unión y Marcos Juárez con valores superiores al 70%.