Infantino busca sostener su poder mientras crece la crisis en la FIFA
La retirada del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) no logró desactivar la crisis política que atraviesa la FIFA. Por el contrario, el presidente del organismo, Gianni Infantino, enfrenta una creciente presión de federaciones y dirigentes que cuestionan su liderazgo, mientras intenta reorganizar su base de apoyos desde Marruecos, donde encabezó una reunión considerada clave para el futuro de su gestión.
El conflicto, que comenzó tras la difusión del plan para incorporar capital privado al negocio del Mundial, abrió una inédita disputa dentro del fútbol internacional. Mientras la UEFA lidera un bloque que busca erosionar el poder de Infantino, el dirigente suizo apuesta a reforzar alianzas con asociaciones de África, Asia y Medio Oriente para sostener su camino hacia la reelección en 2027.
Una reunión de emergencia para recuperar apoyos
Según publicó el diario británico The Times, Infantino convocó a sus principales colaboradores a una reunión de emergencia en Rabat, ciudad en la que permanecerá durante varios días para intentar contener la crisis institucional.
El periódico sostuvo que el presidente de la FIFA busca convencer a distintas federaciones de emitir comunicados públicos de respaldo, aunque también señaló que uno de sus aliados históricos, Arabia Saudita, todavía no expresó un apoyo explícito, un silencio que genera preocupación dentro del entorno del dirigente.
La misma publicación añadió que Infantino habría prometido a Marruecos que la final del Mundial 2030 se disputará en Casablanca, en el futuro estadio Hassan II, como parte de una estrategia para consolidar el respaldo del país africano. La versión no fue confirmada oficialmente por la FIFA y mantiene abierto el debate con España, que también aspira a recibir el partido decisivo del torneo.

Europa endurece su posición
Mientras Infantino intenta fortalecer su bloque, la resistencia europea continúa creciendo. En los últimos días, las federaciones de Serbia, Gales, Finlandia, Inglaterra y Suecia retiraron públicamente su respaldo al dirigente o reclamaron una profunda revisión del sistema de gobernanza de la FIFA.
Los cuestionamientos apuntan principalmente a la transparencia institucional, la rendición de cuentas y la forma en que se toman las decisiones dentro del organismo, aspectos que volvieron al centro de la escena tras el fracaso del proyecto FFE.
Incluso Mattias Grafstrom, secretario general de la FIFA, reconoció en un mensaje interno difundido por la prensa británica que la organización atraviesa una situación “difícil de comprender y aceptar”, una declaración que reflejó el complejo momento político que vive la entidad.

La amenaza de un boicot institucional
De acuerdo con The Times, los sectores opositores analizan impulsar un “boicot a la gobernanza”, consistente en dejar de participar de reuniones del Consejo de la FIFA y de distintos comités para bloquear el funcionamiento institucional.
El plan también contempla la posibilidad de promover nuevas competiciones internacionales, una alternativa que la UEFA ya había estudiado años atrás con un proyecto de Liga de Naciones de alcance global y que ahora vuelve a mencionarse como herramienta de presión.
En paralelo, la propia FIFA salió a desmentir versiones periodísticas que hablaban de supuestos contactos entre Infantino y el presidente estadounidense Donald Trump para buscar respaldo político durante la crisis, calificando esas informaciones como “pura ficción”.

Los caminos para una eventual salida
Aunque la presión política aumentó de manera significativa, la posibilidad de desplazar a Infantino todavía enfrenta importantes obstáculos reglamentarios. Según explicó la BBC, una de las opciones sería convocar una reunión extraordinaria del Consejo de la FIFA, algo que requiere el apoyo de al menos 19 de sus 37 integrantes. En ese ámbito podría solicitarse la renuncia del presidente, aunque éste no estaría obligado a aceptarla.
La otra alternativa consiste en convocar un Congreso Extraordinario de las 211 asociaciones miembro, mecanismo que necesita el respaldo escrito de al menos 43 federaciones y posteriormente una mayoría absoluta de 106 votos para aprobar una eventual moción de censura.
Por el momento, Infantino mantiene el respaldo de varias asociaciones nacionales, entre ellas Marruecos, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Líbano, Bután y Sri Lanka, que valoraron su decisión de retirar el proyecto FFE y pidieron preservar la unidad del fútbol mundial.
