Campaña agrícola: el trigo recupera terreno y la soja sorprende
La campaña agrícola argentina volvió a mostrar señales alentadoras en las últimas semanas. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la caída en el precio de la urea y la mejora de las perspectivas productivas impulsaron un aumento de 150.000 hectáreas en la intención de siembra de trigo, mientras que la soja continúa entregando resultados superiores a los previstos y elevó su estimación de producción a 51,5 millones de toneladas.
El nuevo escenario mejora las perspectivas para los principales cultivos del país. La combinación de mejores condiciones económicas para la fertilización, lluvias oportunas y rindes por encima de lo esperado permite proyectar una campaña más favorable que la prevista apenas un mes atrás, especialmente para el cereal de invierno.
El trigo vuelve a apuntar a las 20 millones de toneladas
De acuerdo con la BCR, uno de los cambios más importantes se produjo en el mercado de fertilizantes. La urea, que hace pocas semanas cotizaba cerca de los 1.000 dólares por tonelada y amenazaba con limitar la inversión tecnológica, descendió a valores de entre 800 y 850 dólares, modificando los cálculos de los productores.
Este alivio en los costos, sumado a una mejora en las expectativas internacionales por problemas climáticos que afectan a productores relevantes como Estados Unidos, Francia y Australia, generó un mayor entusiasmo entre los agricultores. Como consecuencia, la estimación de superficie destinada al trigo pasó de 6,66 a 6,82 millones de hectáreas, reduciendo la caída interanual respecto de la campaña récord anterior.

Con esta nueva superficie proyectada y considerando un rendimiento promedio nacional de 30,5 quintales por hectárea, la producción podría alcanzar las 20 millones de toneladas bajo un escenario climático normal, posicionándose como la cuarta mayor siembra de trigo de los últimos 17 años.
Lluvias oportunas después de un mayo seco
Las condiciones climáticas también jugaron un papel clave en la mejora de las perspectivas. Tras un abril con abundantes precipitaciones, mayo se caracterizó por una marcada escasez de lluvias que permitió acelerar la cosecha gruesa y favoreció el avance de la siembra de trigo, que alcanzó un ritmo récord del 34%.
Sin embargo, la falta de humedad comenzaba a generar preocupación por la posibilidad de que se secara la capa superficial de los suelos y dificultara la continuidad de las tareas. En ese contexto, las lluvias registradas durante junio llegaron en un momento estratégico para sostener el ritmo de implantación del trigo.
Provincias que ajustan y regiones que ganan protagonismo
A pesar de la mejora general, no todas las regiones muestran el mismo comportamiento. Santa Fe encabeza la reducción de superficie, con una caída estimada de 210.000 hectáreas respecto del ciclo pasado. La provincia pasaría de 1,51 a 1,3 millones de hectáreas sembradas, reflejando una baja cercana al 14%, influida por decisiones productivas tomadas antes de la baja de los fertilizantes.
Buenos Aires también reduciría su área de trigo en unas 190.000 hectáreas, mientras que Entre Ríos registraría una merma cercana al 18% interanual. Córdoba, por su parte, mostraría una reducción más moderada, cercana al 8%, aunque con diferencias importantes entre departamentos. En contraste, el norte argentino aparece como una de las grandes apuestas de la campaña.

La soja sigue entregando mejores resultados
Mientras el trigo mejora sus perspectivas, la soja continúa sorprendiendo en el tramo final de la cosecha. Con un avance nacional del 96%, la producción estimada volvió a ajustarse al alza y pasó de 50 a 51,5 millones de toneladas, agregando 1,5 millones adicionales respecto de la proyección de mayo.
La mejora responde principalmente a los resultados obtenidos en Entre Ríos, Chaco y Santiago del Estero. Los rindes observados en estas provincias superaron ampliamente las expectativas iniciales, consolidando una recuperación productiva que ya se refleja en las estadísticas nacionales.
El maíz mantiene una proyección histórica
En paralelo, la campaña maicera continúa avanzando sin modificaciones en sus estimaciones. La cosecha ya supera el 55% de la superficie apta y presenta un adelanto respecto del año pasado.

La BCR mantiene su previsión de 68 millones de toneladas para el maíz 2025/26, un volumen que representaría la mayor cosecha de la historia argentina. De concretarse, significaría un incremento del 36% respecto del ciclo anterior y superaría ampliamente el récord previo de 52,5 millones de toneladas alcanzado dos años atrás.
