La soja cerró una campaña con mejores rindes y fuerte aporte económico


La campaña 2025/26 de soja dejó un resultado con claros contrastes para el principal cultivo argentino. Aunque los rendimientos alcanzaron uno de los mejores niveles de los últimos años gracias a una recuperación climática durante el verano, la reducción de la superficie sembrada impidió que la producción superara a la del ciclo anterior. Según el informe de cierre de campaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha finalizó con 50,1 millones de toneladas, apenas un 0,4% por debajo de la campaña 2024/25.

Pese a esa leve caída en el volumen producido, el complejo sojero volverá a tener un fuerte impacto sobre la economía nacional. La Bolsa proyecta que la cadena aportará USD 19.106 millones al producto bruto, generará exportaciones por USD 21.192 millones y una recaudación fiscal de USD 7.534 millones, impulsada principalmente por la mejora de los precios internacionales de la soja y sus derivados.

Menos superficie, pero una recuperación durante el ciclo

El primer dato destacado del informe es la reducción del área destinada a la soja. Durante la campaña se implantaron 16,8 millones de hectáreas, lo que representa una caída del 8,7% respecto del ciclo 2024/25 y también un retroceso del 1,3% frente al promedio de las últimas cinco campañas, reflejando un menor nivel de intención de siembra por parte de los productores.

En cuanto a las condiciones climáticas, la entidad explicó que la humedad superficial durante la ventana de siembra fue, en términos generales, favorable para la implantación tanto de soja de primera como de segunda, aunque los excesos hídricos registrados en el centro de Buenos Aires dificultaron las labores por falta de piso. Posteriormente, el cultivo atravesó un período de estrés hídrico durante el inicio del verano, situación que comprometió especialmente el desarrollo inicial de los lotes.

Soja, Siembra, Campaña 2025/26
Foto: Bolsa de Cereales

El panorama cambió con la llegada de las precipitaciones de febrero. Si bien las lluvias fueron heterogéneas, permitieron recomponer la humedad de los perfiles y sostener una adecuada disponibilidad de agua durante la etapa crítica de definición del rendimiento, favoreciendo una recuperación productiva que terminó reflejándose en los resultados finales de la cosecha.

Rendimientos por encima del promedio histórico

Uno de los aspectos más destacados del ciclo fue el comportamiento de los rindes. El rendimiento promedio nacional alcanzó los 31,3 quintales por hectárea, un 9% superior al promedio de las últimas cinco campañas, excluyendo el año afectado por la histórica sequía de 2022/23, consolidando una campaña de muy buena productividad.

La evolución de la soja mostró con claridad el impacto del clima. A mediados de diciembre, el 92,5% de los lotes presentaba una condición hídrica adecuada u óptima, porcentaje que cayó durante enero por la falta de lluvias. Sin embargo, las precipitaciones posteriores permitieron recuperar el estado del cultivo y llegar al tramo final de la campaña con más del 90% de los lotes nuevamente bajo condiciones favorables.

Soja, Rendimiento, Campaña 2025/26
Foto: Bolsa de Cereales

Esa mejora también quedó reflejada en las sucesivas revisiones de producción realizadas por la Bolsa de Cereales. Las estimaciones fueron incrementándose a medida que avanzó la cosecha, pasando de 48,5 millones de toneladas a un volumen definitivo de 50,1 millones, confirmando el mejor desempeño observado durante la recolección.

Un aporte clave para la economía argentina

Aunque la producción quedó levemente por debajo de la campaña anterior debido a la menor superficie sembrada, la mejora en las cotizaciones internacionales de la soja permitió fortalecer el aporte económico del complejo, que continúa siendo el principal generador de divisas del país. Las proyecciones muestran un crecimiento del 19% en el producto bruto de la cadena y un incremento del 28% en la recaudación fiscal respecto del ciclo previo.

Soja, Campaña 2025/26
Foto: Bolsa de Cereales

De esta manera, la campaña 2025/26 dejó un mensaje claro para el sector: aun con una reducción del área implantada, la combinación de un manejo eficiente, la recuperación climática durante las etapas críticas y un contexto internacional de mejores precios permitió sostener una producción cercana a las 50 millones de toneladas y reforzar el papel estratégico de la soja como motor de la economía argentina.