La cosecha de soja de la campaña 2025/26 cerró con 50,1 millones de toneladas
La campaña argentina de soja 2025/26 finalizó con una producción de 50,1 millones de toneladas, un volumen apenas 0,4% inferior al ciclo anterior, pero 19% superior al promedio de las últimas cinco campañas. El dato fue confirmado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que dio por concluida la cosecha tras finalizar las tareas en los últimos lotes del sudeste bonaerense. Sin embargo, el buen desempeño productivo contrasta con un escenario muy diferente en materia comercial: las ventas de los productores muestran uno de los mayores atrasos de los últimos años, según coinciden analistas privados.
La entidad porteña informó que el rendimiento promedio nacional alcanzó los 31,3 quintales por hectárea, un 5% por encima del ciclo 2024/25 y un 21% superior al promedio de los últimos cinco años. La mejora de los rindes permitió elevar sucesivamente la estimación de producción, que en septiembre pasado era de 48,5 millones de toneladas, hasta alcanzar el volumen definitivo de 50,1 millones.
Los rindes impulsaron una campaña por encima de las expectativas
El desempeño de la soja fue heterogéneo entre regiones, aunque en términos generales dejó resultados positivos. Los Núcleos Norte y Sur registraron rindes levemente superiores a sus promedios históricos, con lotes que alcanzaron hasta 55 quintales por hectárea, mientras que el NOA y la región Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires lograron los mejores rendimientos de la serie histórica de la Bolsa de Cereales. En contrapartida, el sudeste bonaerense quedó por debajo de sus valores habituales.
La soja de primera cerró la campaña con un rinde promedio de 34 quintales por hectárea, mientras que los planteos de segunda alcanzaron 25,7 quintales. Para Jeremías Battistoni, analista de granos de AZ Group, la campaña fue “extraordinaria” desde el punto de vista productivo gracias a los elevados rendimientos obtenidos en buena parte del país.

“En el oeste de Buenos Aires hubo una campaña récord; en el norte de Córdoba también, mientras que en el centro y sur de Buenos Aires fue un poco más compleja. Lo que fue impulsando el aumento de la producción durante toda la campaña fueron los muy buenos rindes”, explicó el especialista de acuerdo a LA NACIÓN.
Las ventas avanzan al ritmo más lento de los últimos años
Pese al buen resultado en los campos, la comercialización de la soja avanza con marcada lentitud. De acuerdo con datos relevados por AZ Group sobre una producción cercana a los 50 millones de toneladas, actualmente existe compromiso de venta sobre el 42% de la cosecha, mientras que apenas el 27% tiene precio fijado. Un año atrás, esos porcentajes ascendían al 52% y 41%, respectivamente.
“Estamos con un atraso récord de ventas por parte del productor“, afirmó Battistoni, quien atribuyó este comportamiento a una combinación de factores comerciales, logísticos y financieros.

El analista recordó que muchos productores aprovecharon oportunidades de venta anticipada cuando los precios ofrecían mejores incentivos, pero luego las cotizaciones de la soja perdieron atractivo. A eso se sumaron las demoras en la cosecha provocadas por las lluvias, problemas logísticos y un paro en plena recolección, circunstancias que favorecieron el almacenamiento de la mercadería en silo bolsa.
La industria gana protagonismo frente a la exportación de poroto
Para Gustavo López, presidente de Agritrend, la principal diferencia respecto de la campaña pasada no radica en la producción, sino en el destino comercial de la soja. Si bien actualmente hay alrededor de 21 millones de toneladas compradas, frente a 25,5 millones a igual fecha del año pasado, solo 13 millones tienen precio fijado, muy por debajo de los 20 millones registrados entonces.
Según explicó a LA NACIÓN, la caída de los precios tras el efecto inicial de la baja temporal de retenciones y la incertidumbre generada por la relación comercial entre China y Estados Unidos llevaron a los productores a postergar la fijación de precios.

Otro cambio relevante es el menor peso de la exportación de poroto. Los exportadores adquirieron cerca de 2,5 millones de toneladas, frente a 6,5 millones en igual período del ciclo anterior, mientras que la industria aceitera incrementó su participación en las compras.
