La siembra de trigo caería 500.000 hectáreas pese al mejor escenario hídrico de la década


La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advirtió que la campaña de trigo 2026/27 podría registrar una caída de 500.000 hectáreas en la superficie sembrada, a pesar de contar con las mejores reservas de agua de los últimos años. Según el informe elaborado por el jefe de estimaciones agrícolas de la entidad, Cristián Russo, las condiciones climáticas son incluso superiores a las de mayo de 2021, año en el que el trigo alcanzó una siembra récord de 6,9 millones de hectáreas y una producción histórica de 23 millones de toneladas.

El reporte señala que la actual disponibilidad hídrica genera expectativas positivas entre productores y técnicos, que observan una gran oportunidad para el trigo en la próxima campaña. Sin embargo, el fuerte aumento de los costos, especialmente el valor de la urea, aparece como el principal obstáculo para expandir el área sembrada y condiciona las decisiones de inversión de los productores.

Actualmente, la urea ronda los 1.000 dólares por tonelada, un valor similar al registrado en mayo de 2022. La diferencia es que, en aquel momento, el trigo cotizaba cerca de 350 dólares por tonelada, mientras que hoy se ubica alrededor de los 230 dólares. “Los problemas productivos podían compensarse con la situación financiera de aquel entonces. Ahora no”, explicaron técnicos consultados por la BCR al analizar el contexto actual.

Trigo, Siembra
Foto: Informe BCR

Menos fertilización y caída en los rindes

A pesar de que se proyecta una superficie de 6,66 millones de hectáreas, lo que igualmente representaría la quinta mayor siembra de los últimos 17 años, el informe anticipa un fuerte recorte en el uso de tecnología y fertilización nitrogenada.

La menor inversión impactaría directamente sobre los rindes nacionales. Mientras el promedio potencial podría ubicarse en 30,5 quintales por hectárea, la BCR estima que finalmente rondaría los 29 quintales debido a la reducción en fertilización y manejo tecnológico. Además, descontando unas 250.000 hectáreas que no serían cosechadas, el horizonte productivo nacional quedaría entre 18 y 19 millones de toneladas.

Ese volumen implicaría más de 10 millones de toneladas menos de trigo respecto de la campaña 2025/26, cuando el trigo argentino alcanzó una cosecha récord de 29,5 millones de toneladas. El escenario preocupa particularmente en las regiones donde la fertilización es determinante para sostener altos niveles de productividad y estabilidad.

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El norte apuesta al trigo ante el temor por el maíz

Mientras el centro del país ajusta su estrategia por los costos, el panorama en el norte argentino es diferente. Provincias como Chaco y Santiago del Estero muestran expectativas de crecimiento para el trigo, impulsadas por un contexto climático favorable y por la necesidad de sostener rotaciones con gramíneas.

En esas zonas, el trigo suele implantarse con niveles muy bajos de fertilización, apuntando a rindes moderados, lo que reduce el impacto del encarecimiento de la urea. Además, los productores buscan alternativas frente al temor que generan la chicharrita y el gusano cogollero en maíz, sumado a los altos costos logísticos.

El informe destaca también que en el sudeste bonaerense, considerado el principal bastión triguero del país, muchos productores están evaluando reemplazar parte del trigo por cebada forrajera y cultivos de invierno como colza y carinata. En La Pampa, en tanto, la ganadería y los forrajes también restarían superficie al cereal.

Soja, Campaña 2025/26
Foto: Informe BCR

Soja y maíz mejoran sus proyecciones

Mientras el trigo ajusta sus expectativas, la campaña gruesa 2025/26 continúa mostrando números alcistas para soja y maíz. La oleaginosa fue una de las grandes beneficiadas por las recientes mejoras climáticas y por el avance sostenido de la cosecha en las últimas semanas.

La BCR elevó en 2 millones de toneladas la estimación de producción de soja, que ahora alcanza los 50 millones de toneladas, un millón más que en la campaña pasada. El rendimiento promedio nacional subió a 31,5 quintales por hectárea, impulsado principalmente por mejoras en la región núcleo, La Pampa y el norte del país.

El maíz también continúa ajustándose al alza. Con un avance de cosecha del 40%, la entidad proyecta ahora una producción de 68 millones de toneladas, un nuevo récord histórico para la Argentina. La mejora se explica por ajustes positivos en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, además del buen desempeño de las reservas hídricas profundas en varias regiones productivas.