Se agrava la crisis de Granja Tres Arroyos y crece la preocupación en toda la cadena avícola


La crisis financiera de Granja Tres Arroyos continúa profundizándose y ya genera fuerte preocupación en todos los eslabones de la cadena avícola, desde productores integrados hasta trabajadores y proveedores. La empresa, considerada históricamente una de las mayores avícolas del país, enfrenta un escenario marcado por atrasos en pagos, cheques rechazados, caída de producción y crecientes dificultades operativas.

“Agonía eterna”. Así definió, de acuerdo a La Nación, la situación un productor integrado vinculado a la compañía, quien aseguró que el panorama no solo no mejoró en los últimos meses, sino que empeoró. Según relató, persisten los problemas de abastecimiento de alimento para los pollos, el gas llega de manera limitada y los pagos continúan realizándose con importantes demoras.

Desde la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capip) también describieron un contexto crítico. Fuentes del sector señalaron que actualmente existe una fuerte incertidumbre porque no hay explicaciones claras sobre cómo la empresa planea salir de la crisis, mientras continúan los atrasos y la falta de previsibilidad para quienes siguen trabajando dentro del sistema de integración.

Granja Tres Arroyos, industria avícola

Caída operativa y productores al límite

La situación financiera de Granja Tres Arroyos ya impacta directamente sobre la estructura productiva de la compañía. Según indicaron fuentes vinculadas a la actividad, las faenas habrían caído más de un 50% y más del 85% de los productores integrados ya abandonaron el sistema.

Quienes permanecen trabajando con la empresa enfrentan serias dificultades para sostener la actividad diaria. “Los productores que se quedaron están solventando gastos como electricidad y gas vendiendo animales para poder subsistir”, señalaron desde el sector avícola.

La caída de actividad también quedó reflejada en la capacidad operativa de Granja Tres Arroyos. De una faena histórica cercana a los 700.000 pollos diarios, actualmente la empresa estaría procesando apenas unos 200.000 animales por día, un nivel muy inferior al habitual y que evidencia la magnitud de la crisis.

Granja Tres Arroyos

Cheques rechazados y fuerte deterioro financiero

El deterioro económico de Granja Tres Arroyos quedó expuesto además en un informe financiero que reveló un fuerte incremento de incumplimientos comerciales. Según el reporte, la avícola acumula 278 cheques rechazados por un monto cercano a los $6984,7 millones.

Del total informado, 114 cheques continúan impagos, mientras que otros habrían sido regularizados posteriormente. La mayoría de los rechazos se produjo en los últimos meses y estuvo vinculada principalmente a falta de fondos.

Solo durante mayo de 2026, la compañía registró 75 cheques rechazados por unos $3997,5 millones. Entre los valores rechazados aparecen montos individuales de hasta $350 millones, además de otros cheques por $300 millones, $227 millones y $200 millones.

El informe también reflejó un marcado deterioro del perfil crediticio de la empresa. Según los datos relevados, Granja Tres Arroyos mantiene actualmente deudas con entidades financieras por más de $51.700 millones, a lo que se suman compromisos previsionales y fiscales.

Granjas avícolas, pollo

Sueldos demorados y tensión gremial

La crisis también golpea de lleno a los trabajadores de Granja Tres Arroyos. Fuentes del sector señalaron que los salarios se vienen abonando “a cuentagotas”, mediante pagos parciales por quincena y con importantes demoras.

En paralelo, desde hace meses la empresa impulsa un esquema de retiros voluntarios que, según indicaron, comenzó a ser aceptado por cada vez más empleados ante la incertidumbre sobre el futuro laboral. Sin embargo, incluso ese mecanismo genera dudas entre los trabajadores por el temor a no cobrar las indemnizaciones acordadas.

Intentos de reestructuración sin señales de mejora

En medio del complejo escenario financiero, Granja Tres Arroyos intentó obtener liquidez mediante distintas operaciones. Una de las principales fue la venta de la planta de AVEX, en Río Cuarto, a la Asociación de Cooperativas Argentinas, bajo un esquema de leaseback que le permitió continuar utilizando las instalaciones mediante alquiler.

Paralelamente, la firma habría avanzado junto con Columbus Investment Banking en un proceso de reestructuración económico-financiera para intentar ordenar su situación. Sin embargo, hasta el momento no aparecieron señales concretas de recuperación.

Dentro del sector aseguran que solicitar una convocatoria de acreedores continúa siendo “la última opción” para los dueños de la compañía. Mientras tanto, productores, trabajadores y proveedores describen un escenario que se agrava día tras día, en una empresa que hasta hace poco concentraba cerca del 35% de la faena avícola nacional.