La cebada gana terreno: mejores márgenes impulsan cambios en la siembra
En el sudeste bonaerense, la planificación de la próxima campaña de granos finos comienza a mostrar un cambio de tendencia. El aumento sostenido en los costos de los fertilizantes, junto con márgenes más ajustados en el trigo, está llevando a los productores a reevaluar sus estrategias. En este contexto, la cebada aparece como una alternativa cada vez más competitiva.
Según explicó Alejandro Vejrup, gerente de la Cooperativa Alfa de Tres Arroyos, “por ahora, la cebada presenta mejor margen que el trigo”. El dato no es menor, ya que se trata de una región históricamente triguera. La combinación de mejores rindes y precios atractivos posiciona al cereal forrajero como una opción sólida frente a un escenario de incertidumbre.
Mejores números y menores exigencias
Uno de los factores que inclina la balanza a favor de la cebada es su menor requerimiento de insumos. A diferencia del trigo, necesita menos fertilización nitrogenada, lo que reduce significativamente los costos de producción. Esta ventaja cobra especial relevancia en un contexto de insumos encarecidos.
Además, el cultivo presenta requisitos comerciales más accesibles. El principal es alcanzar un peso hectolítrico mínimo de 62, un parámetro que generalmente se logra sin inconvenientes. “No requiere los niveles de proteína del trigo panificable ni de la cebada cervecera”, destacó Vejrup, lo que simplifica el manejo agronómico.
En contrapartida, la campaña pasada dejó en evidencia algunas dificultades para el trigo. Lotes con rindes cercanos a 6000 kg/ha registraron niveles de proteína de apenas 9%, lo que derivó en importantes descuentos. Esta situación afectó la rentabilidad y generó mayor cautela entre los productores.

Un mercado internacional dinámico
La cebada también encuentra respaldo en la demanda externa. El cereal forrajero tiene como principales destinos a Arabia Saudita y otros países de Medio Oriente, con un flujo comercial sostenido. En la campaña 2025/26 se sumó Turquía como comprador, con adquisiciones cercanas a un millón de toneladas.
Este nuevo actor en el mercado internacional refuerza las perspectivas del cultivo. Turquía, que tradicionalmente importaba desde la región del Mar Negro, diversificó sus proveedores, abriendo oportunidades para la producción argentina. Este escenario contribuye a sostener precios competitivos, que rondan los 210 dólares por tonelada.
Sin embargo, la cebada no está exenta de desafíos. Entre sus desventajas, se menciona una cosecha más lenta que la del trigo y un mayor riesgo de vuelco. Aun así, los beneficios económicos parecen compensar estas limitaciones en el análisis general.

El impacto en la rotación y la soja de segunda
Más allá de los números directos, la elección entre trigo y cebada también tiene implicancias en la rotación de cultivos. La cebada permite liberar el lote aproximadamente 15 días antes que el trigo, lo que representa una ventaja estratégica para la siembra de soja de segunda.
El consultor Diego Pasi señaló que “la rentabilidad final estará muy explicada por el cultivo posterior”. En ese sentido, lograr una siembra temprana de soja es clave para alcanzar altos rendimientos. La cebada, al adelantar los tiempos, mejora las condiciones para el cultivo siguiente.
Además, bajo condiciones similares, puede superar en unos 500 kg/ha al rinde del trigo. Este diferencial, sumado a la ventaja en la fecha de siembra, refuerza su atractivo dentro de los esquemas productivos del sudeste bonaerense.

Perspectivas para la campaña
Los márgenes proyectados para el trigo en la campaña 2026/27 se presentan ajustados. El incremento en los costos de fertilizantes, labores y fletes supera la mejora en los precios del cereal. Este desbalance económico está impulsando un cambio en la elección de cultivos.
En paralelo, las condiciones climáticas ofrecen un panorama favorable. Los perfiles de humedad muestran niveles adecuados, lo que permite encarar la siembra con buenas expectativas. Este factor podría acelerar la adopción de la cebada en la región.
De cara a la próxima campaña, todo indica que la cebada podría ganar superficie en detrimento del trigo. La combinación de menores costos, buenos precios y ventajas agronómicas la posiciona como una alternativa cada vez más atractiva, en un contexto donde la eficiencia y la rentabilidad son determinantes para la toma de decisiones.
