Los multiplicadores reclaman participación en el debate por la Ley de Semillas
La discusión por una nueva Ley de Semillas volvió a poner en primer plano quiénes deben participar de la elaboración de las reglas del sistema. La Federación de Distribuidores de Insumos Agropecuarios (FeDIA) advirtió que los multiplicadores no son convocados a las conversaciones y reclamó una mesa con todos los eslabones de la cadena.
La entidad, junto con seis cámaras regionales, lanzó una campaña nacional para promover el uso de semillas fiscalizadas. La iniciativa busca visibilizar a quienes intervienen entre el desarrollo de una variedad y su llegada al productor. Para FeDIA, la discusión normativa no puede quedar limitada a los obtentores, porque también alcanza a quienes multiplican, acondicionan y comercializan el material.
El planteo fue expresado por el presidente de la federación, Gabriel Gonzalez, y su vicepresidente, Pablo Bertone. Señalaron que el Gobierno conversa con los obtentores, pero no incluye a los multiplicadores. Por eso solicitaron un ámbito de diálogo amplio, con productores, obtentores, multiplicadores y autoridades.

El papel de los multiplicadores en la cadena
Los multiplicadores reproducen variedades desarrolladas por los obtentores y procuran que el material conserve las condiciones requeridas para su comercialización. Intervienen en la producción, el acondicionamiento y la distribución de semillas certificadas, con incidencia directa en la disponibilidad de tecnología para el campo.
Su participación, sostiene FeDIA, es necesaria para evaluar cómo ampliar el uso de semillas fiscalizadas y cuáles son los obstáculos para su adopción. Las decisiones sobre propiedad intelectual, uso propio y fiscalización repercuten sobre toda la cadena; por eso, la experiencia de los multiplicadores debe integrar la discusión.
La federación también busca que se reconozca el aporte de estos actores a la difusión de nuevas variedades. La multiplicación acerca los desarrollos a distintas regiones y escalas productivas, mientras el acondicionamiento y la comercialización conectan la genética con la demanda. Ese rol debe contemplarse en un marco regulatorio acorde al mercado.

Fiscalización y margen para ampliar su uso
FeDIA utiliza como referencia la participación de la semilla fiscalizada en soja. Según cifras del Instituto Nacional de Semillas (INASE) citadas por la entidad, en la campaña 2025/26 ese segmento representó el 19,16% del total utilizado. El dato refleja el amplio margen para extender los circuitos formales.
La semilla fiscalizada atraviesa controles de identidad varietal, pureza física, sanidad y calidad fisiológica. Esos procedimientos permiten conocer qué material se comercializa y ofrecen garantías sobre sus condiciones. Para la federación, fortalecer el sistema protege el trabajo de los obtentores y asegura semillas con calidad e identidad comprobadas.
FeDIA entiende que el crecimiento del mercado no depende solo de los controles. También requiere condiciones que faciliten la producción y comercialización de semilla certificada, además de reglas previsibles para cada eslabón. El reclamo apunta a que la futura normativa contemple los aspectos técnicos y comerciales que condicionan la fiscalización.

Productividad, costos y reglas para toda la cadena
Bertone sostuvo que reconocer los derechos de los obtentores no debería excluir a los demás participantes. FeDIA plantea que se puede proteger la innovación y, a la vez, ampliar la disponibilidad de semilla fiscalizada. El objetivo es que la regulación equilibre los distintos intereses.
La entidad considera que una mesa de trabajo permitiría identificar dificultades y analizar alternativas para reducir costos, aumentar los volúmenes comercializados formalmente y mejorar el acceso a genética en semillas. También deberían participar los productores, porque deciden qué comprar y reciben el impacto directo de los cambios normativos.
La discusión sobre la Ley de Semillas no se limita a definir los derechos de propiedad sobre las variedades. Para FeDIA, también importa cómo se organiza el circuito que lleva esa tecnología al lote y qué incentivos impulsan el uso de material fiscalizado. Por eso insiste en que ningún eslabón debe quedar afuera del debate.
