Récord de camiones en el Gran Rosario: el maíz acelera su llegada a los puertos
El ingreso de camiones a las terminales portuarias del Gran Rosario alcanzó un nivel excepcional y tuvo al maíz como principal protagonista. Según datos de AgroEntregas correspondientes al 25 de agosto, llegaron 4258 vehículos, un 37,6% más que los 3095 registrados el día anterior y 23% por encima de los 3454 de la misma fecha de 2025.
La magnitud del movimiento en el Gran Rosario se explica principalmente por el cereal. 2232 camiones, más del 52% del total, transportaban maíz, mientras que 1484 llevaban soja, 417 trigo, 58 girasol, 57 sorgo y 10 cebada. En conjunto, la carga estimada alcanzó 136.256 toneladas. El dato refleja la combinación de una cosecha récord y un programa de exportaciones que exige acelerar el abastecimiento de las terminales.
Una cosecha récord que llega al puerto
La postal más contundente se observó en una terminal de Bunge en Puerto General San Martín, donde se registraron largas filas de camiones esperando para descargar. Desde la compañía confirmaron que los vehículos correspondían a ingresos de maíz, en un contexto marcado por la cosecha del cereal tardío y la fuerte demanda externa.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyectó para la campaña una producción de 70,5 millones de toneladas de maíz, un récord histórico. El avance de la cosecha, particularmente en zonas donde las labores estuvieron demoradas, comenzó a traducirse en una mayor disponibilidad de mercadería para la exportación.

La comparación con años anteriores permite dimensionar el fenómeno. El ingreso total de camiones al Gran Rosario fue 55% superior al registrado en 2024, cuando habían sido 2739 unidades. Pero el salto más significativo aparece nuevamente en el maíz: los 2232 vehículos actuales representan un incremento del 142% frente a los 922 de igual fecha de 2025.
Los embarques aceleran la demanda
El flujo hacia los puertos del Gran Rosario está directamente relacionado con los compromisos de exportación. Al 24 de agosto, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) de maíz con embarque durante agosto sumaban 6,51 millones de toneladas, mientras que para septiembre había otras 3,51 millones.
“El maíz es uno de los cultivos que más distribuido está entre los clientes”, explicó de acuerdo a LA NACIÓN Javier Preciado Patiño, director de RIA Consultores. El especialista destacó que Argentina está llegando con precios competitivos a Vietnam, Malasia y distintos mercados del norte de África y Medio Oriente, entre ellos Libia, Argelia, Egipto, Marruecos y Arabia Saudita.

Ese cambio en los destinos puede convertirse en uno de los datos centrales de la campaña. Parte de esos mercados tradicionalmente se abastece con cereal de la región del Mar Negro, pero los conflictos bélicos y las dificultades logísticas abrieron una oportunidad para el maíz argentino.
Más mercadería en el Gran Rosario, pero también más ventas
El avance comercial también resulta significativo. Gustavo López, de Agritrend, estimó que la exportación ya compró alrededor de 35 millones de toneladas de maíz de la campaña actual, de las cuales unas 29 millones tienen precio fijado. Si se incorporan las compras industriales, el volumen asciende a 38,3 millones de toneladas.
Jeremías Battistoni, analista de AZ Group, señaló que cerca del 60% del maíz de la campaña ya está comprometido y el 49% tiene precio fijado, niveles superiores a los de igual momento del ciclo anterior. La exportación podría embarcar entre 43 y 45 millones de toneladas.

La aceleración de la cosecha también modificó el mercado disponible. Según Battistoni, el precio pasó de US$190 por tonelada a mediados de julio a unos US$178 actualmente, debido al incremento de las entregas. Así, mientras los puertos del Gran Rosario reciben un volumen extraordinario de camiones, el mercado comienza a absorber la mayor oferta de una cosecha que promete marcar un nuevo récord.
El dato logístico del Gran Rosario, en definitiva, resume el momento del maíz argentino: más producción, más compromisos de exportación y una presencia creciente en mercados internacionales. El desafío será sostener ese ritmo sin que el aumento de la oferta termine debilitando demasiado los precios internos.
