Extienden hasta 2028 la alerta fitosanitaria por el picudo rojo para proteger las palmeras del país
El Gobierno nacional decidió extender hasta el 30 de junio de 2028 la alerta fitosanitaria por el picudo rojo de las palmeras, una plaga considerada entre las más dañinas para estas especies vegetales. La medida fue oficializada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) mediante la Resolución 544/2026 y tiene como objetivo fortalecer las acciones de prevención y control sanitario en todo el territorio argentino.
La decisión responde a la necesidad de mantener un esquema de vigilancia permanente frente a una amenaza que ya fue detectada en países vecinos. La alerta, que había sido establecida originalmente en 2024, continuará vigente para garantizar la coordinación entre organismos públicos y privados, en un contexto donde la protección del patrimonio fitosanitario nacional es considerada una prioridad estratégica.
Una plaga de alto impacto para las palmeras
El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) es un insecto que genera preocupación a nivel mundial debido a su capacidad de destruir ejemplares en poco tiempo. Las larvas se desarrollan en el interior de las plantas y provocan daños que muchas veces pasan inadvertidos hasta etapas avanzadas, lo que convierte a la detección temprana en una herramienta fundamental para evitar pérdidas.
Según informó el SENASA, esta plaga puede afectar a más de 35 especies de palmeras, incluyendo variedades ornamentales y ejemplares presentes en espacios públicos y privados. Por esa razón, las autoridades consideran indispensable mantener activos los sistemas de monitoreo y reforzar las tareas de concientización entre productores, viveristas y responsables de áreas verdes.

El antecedente de Uruguay y las medidas preventivas
La alerta fitosanitaria fue declarada inicialmente mediante la Resolución 1218/2024 luego de que el picudo rojo fuera detectado en la República Oriental del Uruguay. A partir de ese momento, la Argentina puso en marcha distintas acciones preventivas para reducir el riesgo de ingreso y dispersión de la plaga dentro de sus fronteras.
Desde entonces, el SENASA ha desarrollado tareas de seguimiento junto con organismos nacionales, provinciales y municipales. El objetivo es sostener una vigilancia constante sobre áreas sensibles y fortalecer los mecanismos de respuesta ante posibles focos de infestación, considerando que la proximidad geográfica con zonas afectadas aumenta el riesgo sanitario.
Las autoridades remarcan que la continuidad de la alerta permitirá sostener estas acciones durante los próximos años y contar con herramientas normativas para actuar rápidamente ante cualquier eventualidad que pueda comprometer la sanidad vegetal del país.

La situación en la Isla Martín García
Aunque la Argentina mantiene oficialmente el estatus de plaga cuarentenaria ausente para el picudo rojo, durante enero de este año se registró un hecho que encendió las alarmas sanitarias. En la Isla Martín García se confirmó la presencia del insecto, situación que derivó en la declaración de una Emergencia Fitosanitaria específica para ese territorio.
A raíz de ese hallazgo, el organismo sanitario implementó medidas especiales de control, monitoreo y contención para evitar la propagación del picudo rojo hacia otras regiones. La experiencia demostró la importancia de contar con protocolos de actuación inmediata y con una red de vigilancia capaz de detectar rápidamente cualquier amenaza.
En ese contexto, la extensión de la alerta fitosanitaria aparece como una herramienta clave para reforzar la prevención, especialmente en zonas donde existen condiciones favorables para el establecimiento de la plaga.

Un trabajo coordinado para preservar el patrimonio vegetal
Desde el SENASA destacan que la lucha contra el picudo rojo requiere el compromiso de múltiples actores. Productores, municipios, organismos provinciales, viveros y propietarios de palmeras forman parte de una red de colaboración destinada a proteger estas especies y evitar impactos ambientales y económicos significativos.
El organismo continuará impulsando acciones de capacitación, difusión y monitoreo en distintos puntos del país. Además, recordó que ante cualquier sospecha de presencia del insecto se debe realizar la correspondiente notificación a través de los canales oficiales habilitados para tal fin.
De esta manera, la continuidad de las medidas preventivas y el fortalecimiento de la vigilancia sanitaria buscan preservar el estatus fitosanitario argentino y reducir al máximo el riesgo que representa el picudo rojo, una de las plagas más destructivas para las palmeras a nivel internacional.
