Las heladas comienzan a frenar a la chicharrita, pero el norte mantiene alta presión


Las bajas temperaturas comenzaron a impactar sobre las poblaciones de Dalbulus maidis, conocida como la chicharrita del maíz, en varias regiones agrícolas del país. Sin embargo, el efecto de las heladas todavía no se refleja con la misma intensidad en el norte argentino, donde la plaga mantiene niveles elevados y continúa siendo motivo de preocupación para productores y técnicos.

Así lo señala el 44° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, elaborado con datos relevados entre el 1 y el 15 de junio de 2026. El trabajo muestra una marcada diferencia entre las regiones endémicas del NOA y el NEA, donde las abundancias siguen siendo altas, y las zonas más australes, donde las poblaciones comenzaron a disminuir de manera más evidente.

El NOA sigue liderando los niveles de infestación

El panorama más complejo continúa observándose en el Noroeste Argentino. Considerada una de las principales áreas endémicas del país, la región mantiene los mayores niveles poblacionales del vector registrados hasta el momento.

Según el informe, el 76% de las trampas monitoreadas se ubicó en cultivos de maíz que atravesaban el estado de madurez fisiológica (R6). En ese contexto, el 83% de las localidades relevadas registró más de 100 adultos por trampa, un valor que incluso mostró un leve incremento respecto del monitoreo anterior.

Estos resultados consolidan al NOA como la zona de mayor presión de la chicharrita a nivel nacional. La ausencia de heladas significativas durante las últimas semanas aparece como uno de los factores que explican la persistencia de poblaciones tan elevadas.

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El NEA mantiene abundancias elevadas

La situación en el Nordeste Argentino también continúa bajo observación. Aunque no se registraron incrementos importantes de chicharrita, las capturas reflejan que la presión de la plaga sigue siendo alta en gran parte de la región.

El relevamiento indicó que el 86% de las trampas se instaló en lotes de maíz, principalmente en estado R6. Allí, las poblaciones se mantuvieron relativamente estables respecto del informe previo, con un 54% de las localidades superando los 100 adultos por trampa.

Para los especialistas, estos datos confirman que tanto el NEA como el NOA continúan siendo las principales áreas de refugio de la chicharrita durante esta época del año, una situación que obliga a mantener una vigilancia permanente.

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Descenso de las poblaciones en el Litoral y Centro-Norte

En otras regiones agrícolas comenzaron a observarse señales más claras de retracción. En el Litoral, donde cerca de un tercio de las trampas se ubicó en cultivos de maíz, el 90% de los sitios monitoreados registró presencia de la chicharrita, aunque con una reducción de los niveles más altos de abundancia.

Las localidades con capturas superiores a 100 adultos por trampa descendieron del 26% al 16%, una caída que refleja una disminución de los focos más críticos. Las mayores concentraciones continuaron localizándose en Entre Ríos y Corrientes.

Una tendencia similar se observó en la región Centro-Norte. Allí, el vector estuvo presente en el 97% de las localidades monitoreadas, pero la proporción de sitios con más de 100 adultos por trampa cayó del 81% al 64%.

Si bien la presencia de la plaga sigue siendo generalizada, los datos sugieren que las condiciones ambientales comenzaron a limitar el crecimiento de las poblaciones más numerosas.

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El Centro-Sur muestra el escenario más favorable

La situación más alentadora continúa registrándose en la región Centro-Sur, donde predominan las bajas poblaciones o la ausencia del vector. De acuerdo con el informe, el 47% de las localidades monitoreadas no detectó presencia de chicharritas. Además, solo el 6% presentó niveles considerados máximos de abundancia, una mejora respecto del 13% registrado en el relevamiento anterior.

Los especialistas consideran que las temperaturas más bajas y la mayor frecuencia de heladas podrían estar contribuyendo a esta reducción sostenida. Aunque el monitoreo continuará durante los próximos meses, los datos actuales muestran una situación considerablemente más estable que la observada en el norte del país.