Refuerzan la prevención contra el picudo rojo de las palmeras


El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó las medidas fitosanitarias destinadas a prevenir y controlar el avance del picudo rojo de las palmeras, una plaga considerada de importancia cuarentenaria por el impacto que puede generar sobre distintas especies ornamentales y productivas.

A través de la Disposición 1/2026 de la Dirección Nacional de Protección Vegetal, publicada en el Boletín Oficial, el organismo introdujo modificaciones al esquema vigente de prevención y vigilancia. Entre los cambios más relevantes, se actualizó el Plan de Contingencia que define las acciones sanitarias a implementar ante la confirmación de focos de la plaga, incorporando herramientas para una intervención más rápida y eficiente.

Una amenaza para las palmeras

El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) es un insecto que ha generado graves daños en distintos países debido a su capacidad para colonizar y destruir ejemplares de diversas especies de palmeras. Su presencia representa una preocupación constante para los organismos fitosanitarios, ya que puede propagarse con rapidez y ocasionar importantes pérdidas paisajísticas y económicas.

La plaga suele desarrollarse en el interior de la planta, donde las larvas se alimentan de los tejidos internos. Esta característica dificulta la detección temprana y provoca que, en muchos casos, los síntomas visibles aparezcan cuando el daño ya se encuentra en una etapa avanzada, reduciendo las posibilidades de recuperación del ejemplar afectado.

Picudo Rojo
Foto: Senasa

Por ese motivo, las estrategias de vigilancia y prevención adquieren un papel central. Detectar a tiempo la presencia del picudo rojo permite aplicar medidas de contención antes de que el problema se expanda hacia nuevas áreas o comprometa un mayor número de plantas.

Cambios en el plan de contingencia

La actualización normativa impulsada por el SENASA tiene como eje principal la revisión del Plan de Contingencia que se encuentra vigente para esta plaga. El documento establece los procedimientos técnicos y operativos que deben aplicarse cuando se confirma una detección en una zona determinada.

De acuerdo con la disposición, las medidas fitosanitarias serán implementadas en las áreas que el organismo determine según la evaluación de riesgo y la situación sanitaria detectada, permitiendo adaptar las acciones a las características de cada caso.

El objetivo es optimizar la capacidad de respuesta frente a eventuales focos y asegurar una actuación coordinada entre los distintos actores involucrados. Para ello, el plan contempla tareas de monitoreo, delimitación de áreas afectadas, controles específicos y otras intervenciones orientadas a evitar la expansión del picudo rojo.

Picudo rojo

Prohibición para el traslado de ejemplares sospechosos

Uno de los puntos centrales de la nueva normativa es la prohibición de trasladar ejemplares sospechosos de estar afectados por el picudo rojo. La restricción alcanza a cualquier etapa del ciclo biológico de la plaga y se aplica independientemente de la forma en que las plantas o materiales sean acondicionados para su transporte.

Con esta medida, el SENASA busca reducir uno de los principales mecanismos de dispersión del insecto, asociado al movimiento de material vegetal contaminado entre distintas regiones, una práctica que puede favorecer la aparición de nuevos focos.

Más vigilancia para proteger el patrimonio fitosanitario

Desde el organismo nacional remarcaron que la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva para enfrentar este tipo de amenazas sanitarias. La detección temprana y la rápida comunicación de posibles casos son factores determinantes para contener el avance del picudo rojo y minimizar sus consecuencias.

Picudo rojo, alerta fitosanitaria

En ese sentido, la actualización de los protocolos apunta a fortalecer la vigilancia fitosanitaria y mejorar la coordinación de las acciones de control en todo el país, especialmente en aquellas zonas donde existen especies susceptibles al ataque del picudo rojo.

Las nuevas disposiciones forman parte de una estrategia más amplia destinada a resguardar el patrimonio fitosanitario nacional. Mediante controles más estrictos, protocolos actualizados y una mayor participación de los actores involucrados, el SENASA busca reducir el impacto potencial de una plaga que representa un riesgo creciente para las palmeras y para los espacios urbanos y productivos donde estas especies cumplen un papel fundamental.