Quiebra de SanCor: el final de un símbolo histórico de la lechería argentina


La Justicia de Santa Fe decretó este 22 de abril la quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitada, poniendo fin a la historia de una de las empresas más emblemáticas del agro nacional. La decisión fue adoptada por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, tras el pedido formulado por el propio Consejo de Administración de la cooperativa.

El desenlace impacta de lleno en la cadena láctea y en la memoria productiva del país. Fundada en 1938, SanCor llegó a ser la principal procesadora de lácteos de la Argentina, con una fuerte presencia en el mercado interno y en exportaciones. Su caída representa no solo un golpe económico, sino también simbólico para la agroindustria.

Una crisis prolongada que terminó en colapso

La quiebra se produce luego de años de deterioro financiero y operativo. La cooperativa ya se encontraba en concurso preventivo desde el año pasado, pero la falta de recursos y la imposibilidad de presentar una propuesta viable para sus acreedores precipitaron la decisión final.

Según consta en el fallo, el 10 de abril el propio Consejo de Administración de SanCor reconoció formalmente que no podía afrontar la magnitud de su deuda, lo que dejó sin margen de maniobra al proceso concursal. La situación financiera era insostenible y no había alternativas concretas de rescate.

El pasivo acumulado incluye miles de millones de pesos y más de 86 millones de dólares, con acreedores que van desde fondos internacionales hasta organismos fiscales como la Agencia de Recaudación y Control Aduanero.

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Déficit operativo y parálisis industrial

A la pesada carga de deuda se suma un déficit operativo que no dejó de crecer. Según el expediente judicial, la empresa acumulaba pérdidas por unos 3.000 millones de pesos mensuales, una dinámica que profundizó la crisis.

En paralelo, la capacidad productiva se encontraba fuertemente deteriorada. De las seis plantas que posee SanCor, la mayoría operaba muy por debajo de su potencial. La planta de Sunchales, históricamente la más importante, funcionaba con menos del 10% de su capacidad, procesando apenas entre 30.000 y 40.000 litros diarios.

Impacto social y deudas laborales

La crisis también tuvo un fuerte impacto en el plano social. SanCor acumulaba más de cinco meses de atraso en el pago de salarios a sus 914 trabajadores activos, además de deudas significativas con obras sociales y sindicatos.

Este cuadro agrava las consecuencias de la quiebra, ya que no solo compromete la continuidad de la empresa, sino también la situación de cientos de familias vinculadas a su actividad.

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A diferencia de otros procesos empresariales, como el de Vicentin, en este caso no se habilitó la posibilidad de un “cramdown” o salvataje. La razón principal radica en la naturaleza jurídica de la cooperativa, que impide la transferencia de cuotas sociales a terceros.

Qué pasará con los activos y la marca

Pese a la declaración de quiebra, la Justicia dispuso la continuidad transitoria de algunas operaciones, principalmente bajo contratos de fason, es decir, procesamiento para terceros. El objetivo es preservar el valor de los activos y evitar su deterioro.

En paralelo, se avanzará con la venta de la empresa, ya sea como unidad productiva o en partes. Se prevé una licitación con precios base en dólares para las plantas industriales, mientras que los bienes no productivos —como inmuebles en distintas provincias— serán vendidos para generar liquidez.

Uno de los puntos clave es la protección de la marca SanCor, considerada un activo de alto valor. Quedará bajo custodia judicial hasta su eventual venta, sin posibilidad de ser cedida o utilizada libremente.

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El fin de un emblema y un legado en debate

La caída de SanCor cierra un capítulo central en la historia de la agroindustria argentina. Durante décadas, la cooperativa fue sinónimo de desarrollo regional, innovación y asociativismo.

Sin embargo, en los últimos años enfrentó una combinación de errores de gestión, endeudamiento y decisiones políticas que debilitaron su estructura. Intentos de rescate, como el acuerdo con Venezuela en 2006 durante el gobierno de Hugo Chávez, no lograron revertir la tendencia.