El INTA impulsa una nueva generación de pinos en Misiones con mejoras de hasta el 48%


El trabajo de mejoramiento genético que desarrolla el INTA en Misiones se consolidó como una herramienta clave para fortalecer al sector forestal de la región. Desde hace más de tres décadas, los equipos técnicos avanzan en la selección y multiplicación de pinos superiores con el objetivo de obtener plantaciones más productivas, resistentes y con mejor calidad de madera. El resultado de ese proceso ya muestra incrementos de volumen que alcanzan hasta un 48% en algunos materiales desarrollados en la provincia.

La investigación es liderada por la Estación Experimental Agropecuaria Montecarlo, donde especialistas trabajan sobre distintas especies de pinos adaptadas a las condiciones productivas del noreste argentino. El proceso incluye desde la identificación de ejemplares sobresalientes hasta la obtención de semillas certificadas, un aspecto central para garantizar mejoras sostenidas en el rendimiento forestal.

Cristian Rotundo, investigador del área de mejoramiento genético forestal del INTA Montecarlo, explicó que el objetivo principal es potenciar tanto la productividad como la calidad de los pinos. La estrategia apunta a que las mejoras se definan desde el origen genético del material, permitiendo que cada plantín exprese un mayor potencial durante todo el ciclo productivo.

Pinos, INTA
Foto: INTA

Resultados que transforman el rendimiento de los pinos

Los avances obtenidos en los últimos años reflejan el impacto concreto del programa. En el caso de Pinus taeda, una de las especies más utilizadas por la industria forestal, los ensayos realizados permitieron detectar incrementos de volumen de hasta un 24% frente a otros materiales de origen similar implantados en la misma zona.

A su vez, los trabajos desarrollados sobre Pinus elliottii también mostraron mejoras significativas. Según detallaron desde el INTA, los nuevos materiales lograron aumentar hasta un 25% el rendimiento respecto de las semillas provenientes de los primeros huertos forestales establecidos en Misiones, marcando un salto de calidad para los productores de la región.

Sin embargo, uno de los desarrollos más destacados es el denominado pino híbrido F1 INTA-PINDO. Este material combina características de distintas variedades y logró resultados superiores en crecimiento y productividad. De acuerdo con Rotundo, los incrementos en volumen pueden llegar hasta el 48% en comparación con pinos híbridos F2 implantados actualmente en la región, un dato que genera gran expectativa dentro de toda la cadena forestoindustrial.

Industria Forestal, pinos

Del laboratorio al vivero y las plantaciones

El impacto de la investigación no se limita al ámbito científico. La transferencia tecnológica hacia el sector privado es uno de los pilares del programa y se materializa principalmente a través de los viveros forestales. Allí, la genética desarrollada por el INTA se transforma en millones de plantines de pinos destinados a nuevas forestaciones en Misiones y otras provincias.

Luis Kutz, propietario del vivero Arco Iris de Puerto Esperanza, trabaja con materiales desarrollados por el organismo desde hace más de 25 años. Según explicó, la demanda actual de la industria forestal está enfocada en árboles con mejor crecimiento, buena forma y ramas más finas, condiciones que permiten optimizar el rendimiento en los aserraderos y mejorar la calidad final de la madera.

La importancia de estos avances se vuelve aún más relevante si se considera que la actividad forestal trabaja con ciclos productivos extensos, que pueden ir de 15 a 25 años. En ese contexto, la calidad genética del plantín inicial resulta determinante para el resultado económico final. Un árbol con mejor crecimiento y mejores características puede traducirse, con el paso del tiempo, en más volumen de madera, mayor eficiencia industrial y mejores márgenes para el productor.

Industria Forestal, Pinos

Menos dependencia externa y más desarrollo local

Otro de los aspectos destacados del programa es su aporte a la soberanía tecnológica del sector forestal argentino. Históricamente, buena parte de los materiales genéticos utilizados en las plantaciones de pinos provenían del exterior, lo que generaba dependencia y mayores costos para los productores locales.

Frente a ese escenario, el desarrollo de materiales propios permitió fortalecer la oferta nacional y adaptar la genética a las condiciones específicas de la región mesopotámica. El INTA no solo produce conocimiento científico, sino que además lo convierte en una herramienta concreta para mejorar la competitividad de toda la cadena forestal, desde los viveros hasta la industria maderera.