El deterioro de los caminos rurales golpea al agro: siete de cada diez productores ya registran pérdidas
El mal estado de los caminos rurales dejó de ser un problema exclusivamente vinculado a la infraestructura para convertirse en un factor que afecta directamente la rentabilidad del sector agropecuario. Un estudio realizado por el Instituto de Tecnología de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), junto con la regional Sudeste de CREA, la regional Mar del Plata de Aapresid y la Sociedad Rural Argentina (SRA), reveló que el 68% de los productores sufrió pérdidas económicas debido a las dificultades para retirar la producción, mientras que casi ocho de cada diez consideran que la red vial se encuentra en malas o muy malas condiciones.
La investigación, basada en encuestas realizadas a productores y profesionales agropecuarios del sudeste bonaerense y la Cuenca del Río Salado, también expone que el 75% de los consultados asegura que los caminos rurales no pueden transitarse durante todo el año, una situación que genera demoras, incrementa los costos logísticos y afecta la vida cotidiana de quienes habitan en las zonas agrícolas.
Un problema que impacta en la producción y los costos
El relevamiento pone cifras a un reclamo histórico del sector. Siete de cada diez productores afirmaron haber sufrido pérdidas económicas por no poder sacar la producción de los establecimientos o por las demoras ocasionadas por el deterioro de los caminos rurales.
Además, el 59% estimó que los problemas de transitabilidad elevan los costos logísticos en más de un 10%, afectando la competitividad de las empresas agropecuarias en un contexto donde cada punto de eficiencia resulta determinante.
Claudio David González, director del Departamento de Agronomía y Ambiente de la UADE, explicó que el trabajo demandó casi seis meses de recopilación de información y permitió comprobar el interés de los productores por involucrarse en la gestión de la infraestructura rural.

Pozos, deformaciones y falta de mantenimiento
La encuesta reunió 53 respuestas provenientes de más de 15 municipios bonaerenses. El 70% de los participantes fueron productores agropecuarios, el 27% profesionales asesores y el resto vecinos de las zonas rurales, conformando un panorama representativo de quienes utilizan diariamente estos caminos.
Entre los principales problemas detectados en los caminos rurales, el 82% señaló deformaciones en la calzada, mientras que el 68% denunció una elevada presencia de pozos que dificulta el tránsito de camiones, maquinaria agrícola y vehículos particulares.
A esto se suma otro dato preocupante: el 82% afirmó que la señalización vial es inexistente o se encuentra deteriorada, una situación que no solo afecta la logística productiva, sino que también incrementa los riesgos para la seguridad vial.

Mucho más que una cuestión productiva
El informe remarca que el impacto trasciende la actividad agropecuaria. Argentina cuenta con más de 500.000 kilómetros de caminos rurales, de los cuales aproximadamente 260.000 corresponden a la región pampeana. Esa red representa cerca del 82% de toda la infraestructura vial nacional y resulta esencial para garantizar el acceso a escuelas, centros de salud, servicios de emergencia y otros servicios básicos.
En ese sentido, González sostuvo que los caminos rurales forman parte de la vida cotidiana de miles de familias, por lo que mejorar su estado no solo beneficia al transporte de mercaderías, sino también a la calidad de vida de quienes residen en el interior productivo.
Reclamos por mayor inversión y coordinación
Uno de los principales resultados del estudio es el fuerte consenso sobre la necesidad de una gestión compartida. El 70% de los participantes consideró indispensable fortalecer la coordinación entre municipios y productores, mientras que el 45% identificó como prioridad la estabilización de los caminos rurales mediante cemento o tosca para mejorar la circulación durante gran parte del año.

Como ejemplo exitoso, el informe destaca la experiencia del Consorcio de Servicios Rurales (Caser) de General Madariaga, donde el municipio y los productores administran en conjunto la tasa vial, mantienen unos 740 kilómetros de caminos e incorporan maquinaria para ejecutar obras de mejora.
Finalmente, el informe advierte que circular por caminos rurales deteriorados incrementa entre un 20% y un 30% el consumo de combustible y acelera el desgaste de los neumáticos, elevando aún más los costos de producción.
