Insumos agrícolas: Argentina redujo la brecha de precios al 0,4%
La Argentina mejoró su competitividad en insumos y equipos agrícolas frente a sus principales competidores internacionales, aunque todavía mantiene costos superiores en rubros estratégicos para la producción y el transporte de granos. Según un relevamiento del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), la diferencia promedio de precios cayó del 6% al 0,4% en apenas un año, una reducción que refleja un escenario más equilibrado frente a Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos.
El informe comparó las cotizaciones de 13 productos y servicios agropecuarios entre agosto y septiembre de 2025 y el mismo período de 2026. Los resultados muestran una mejora general de la posición argentina, aunque con diferencias importantes según el insumo y el país utilizado como referencia. La convergencia de los precios no fue uniforme y todavía persisten desventajas en segmentos que inciden directamente sobre los costos de producción.
En la comparación bilateral, los valores argentinos superan a los brasileños en cinco de los 13 rubros relevados, la misma cantidad que frente a Estados Unidos. La brecha es más frecuente respecto de Paraguay, donde diez insumos resultan más caros en la Argentina, y Uruguay, con nueve rubros por encima de las referencias del país vecino.

Fertilizantes: diferencias entre productos
Dentro de los fertilizantes, los fosfatados continúan entre los insumos que presentan mayores desventajas para los productores argentinos. El fosfato diamónico y el monoamónico cuestan entre un 5,4% y un 5,7% más que el promedio de los cuatro mercados analizados, mientras que el superfosfato triple registra una diferencia desfavorable del 10,2%.
Sin embargo, el comportamiento cambia según el producto. La urea, uno de los fertilizantes nitrogenados de mayor utilización en la agricultura, se comercializa en el mercado argentino a un precio 11,8% inferior al promedio internacional considerado en el relevamiento. El sulfato de amonio también presenta una ventaja, con una cotización un 3,7% más baja.
Estas diferencias muestran que no existe una única tendencia para los costos de fertilización. La posición competitiva depende de la composición de la canasta de insumos utilizada y de los precios específicos de cada producto, por lo que la reducción de la brecha promedio no implica que todos los fertilizantes sean más baratos en la Argentina.
En protección de cultivos, el relevamiento tampoco encontró diferencias generalizadas de gran magnitud. El glifosato presenta un precio local casi un 12% inferior al promedio de los países de referencia, mientras que el fungicida incluido en el estudio registra una ventaja cercana al 15%.

Flete, gasoil y tractores, entre los costos más altos
Las mayores desventajas en los insumos aparecen en algunos componentes de la logística y el equipamiento. El flete de granos cuesta un 13,4% más que el promedio de los cuatro países comparados, mientras que el gasoil grado 2 presenta una diferencia desfavorable del 6,5%. Ambos rubros tienen incidencia directa sobre los gastos necesarios para trasladar la producción y llevar adelante las labores agrícolas.
La maquinaria también muestra resultados dispares. Los tractores son, en promedio, un 12,6% más caros en la Argentina que en los mercados de referencia, mientras que las cosechadoras se ubican un 3,3% por debajo del promedio internacional. La evolución de estos valores confirma que la competitividad depende tanto de los costos operativos como de la inversión requerida para incorporar tecnología al sistema productivo.

Una mejora que no elimina las desventajas estructurales
El acercamiento de los precios constituye una señal favorable para el agro argentino, pero no alcanza para equiparar las condiciones de producción con las de sus competidores. A los mayores costos de logística, combustible y determinados equipos se suma el efecto de los derechos de exportación, que reducen el precio efectivo que reciben los productores argentinos.
En los países incluidos en el relevamiento, sus competidores no enfrentan esa misma carga sobre las exportaciones agrícolas. Por eso, aunque la brecha de precios de los insumos se redujo significativamente, la competitividad del sector continúa condicionada por factores que van más allá del costo de los productos utilizados en el campo.
El desafío será consolidar la convergencia alcanzada y reducir las diferencias que todavía afectan la estructura de costos de los insumos agrícolas, especialmente en transporte, energía y maquinaria, para mejorar la capacidad del agro argentino de competir en los mercados internacionales.
