Faena bovina: cayó 12,2%, pero el mayor peso sostuvo la producción


La industria frigorífica argentina procesó 1,095 millones de bovinos durante julio, un 12,2% menos que en el mismo mes del año pasado. Sin embargo, la caída en la producción de carne fue menor gracias al incremento del peso de las carcasas. Según el Informe de Faena y Producción Bovina del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, se obtuvieron 267.600 toneladas equivalente res con hueso, un 8,1% menos en términos interanuales.

El dato muestra cómo el mayor rendimiento por animal permitió compensar parcialmente la menor disponibilidad de hacienda para faena. En comparación con junio, la actividad mostró una recuperación de 1,7%, equivalente a unas 18.100 cabezas adicionales, mientras que la producción creció 3%, con cerca de 7.800 toneladas más.

Menos animales y una faena que pierde ritmo

Aunque julio mostró una mejora respecto del mes anterior, el ritmo diario de procesamiento reflejó una situación más débil. Considerando los 21 días hábiles del mes, la faena diaria alcanzó 52.200 cabezas, un 3,2% menos que las 53.900 registradas durante junio.

La comparación interanual resulta todavía más significativa: el ritmo diario quedó 8% por debajo del registrado en julio de 2025. La tendencia también se observa en el acumulado anual. Entre enero y julio fueron enviados a los frigoríficos 7,09 millones de bovinos, frente a los 7,86 millones del mismo período del año pasado, lo que representa una baja del 9,8%.

Las principales diferencias se concentraron en las hembras adultas y los machos jóvenes. Las hembras de ocho dientes o más disminuyeron en unas 170.600 cabezas, mientras que los machos de dos dientes retrocedieron en aproximadamente 162.700 animales. A su vez, las hembras jóvenes registraron una reducción cercana a las 133.400 cabezas.

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Menor participación de las hembras

El comportamiento de las hembras también marca un cambio en la composición de la faena. Su participación cayó al 44,3% del total en julio, frente al 47,8% registrado un año atrás. En los primeros siete meses de 2026, la proporción femenina alcanzó 46,7%, medio punto porcentual por debajo del nivel correspondiente a 2025.

En términos absolutos, durante enero-julio se faenaron unas 404.600 hembras menos que en igual período del año anterior. La evolución se produjo en un contexto de mayor presencia de novillitos respecto de junio, una reducción de las vacas y relativa estabilidad en las categorías de novillos y vaquillonas.

La menor participación de las hembras adquiere importancia porque permite observar un cambio en la composición de la oferta ganadera. El comportamiento de esta categoría constituye, además, un indicador relevante para seguir la dinámica del stock y las decisiones de los productores.

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Carcasas más pesadas amortiguan la caída

El dato que permitió limitar el impacto de la menor faena fue el peso de los animales. La carcasa promedio alcanzó 244,3 kilos en julio, un 1,3% más que en junio y un 4,7% superior al registro de julio de 2025.

La evolución resulta todavía más significativa al analizar el acumulado. Entre enero y julio, el peso medio de las carcasas llegó a 238,3 kilos, unos dos kilos por encima del máximo anterior, registrado en septiembre de 2022. Es decir, cada animal enviado a faena aportó más carne y compensó parcialmente la reducción en la cantidad de bovinos procesados.

La producción acumula una caída de 6,8%

La producción acumulada entre enero y julio alcanzó 1,689 millones de toneladas equivalente res con hueso, contra 1,813 millones en igual período de 2025. La diferencia fue de 123.800 toneladas y representó una disminución del 6,8%.

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Mario Ravettino, presidente del Consorcio ABC, destacó que la producción de julio se ubicó cerca de las 267.600 toneladas, con una mejora mensual del 3%, aunque todavía 8,1% por debajo del resultado interanual.

La caída alcanzó a casi todas las categorías: la producción de novillos y novillitos retrocedió 6,1%, la de vacas bajó 8,3% y la de vaquillonas cayó 8,1%. Los toros fueron la excepción, con una mejora del 1,2%.

Así, la menor faena continúa siendo el principal factor de presión sobre la producción de carne, aunque el aumento del peso de las carcasas permitió moderar significativamente el retroceso y sostener una oferta superior a la que hubiera resultado de mantener los rendimientos del año pasado.