Dibu Martínez quedó varado en un camino rural y necesitó ayuda para salir del barro
Las intensas lluvias que afectaron al sudeste bonaerense volvieron a poner en evidencia el deterioro de los caminos rurales. Esta vez, el protagonista de una insólita historia fue Emiliano “Dibu” Martínez, quien quedó atrapado con su camioneta en un camino de tierra de Sierra de los Padres cuando intentaba asistir a un amigo cuyo vehículo ya se había encajado por el barro.
El episodio ocurrió en las inmediaciones del campo que el arquero de la Selección Argentina y del Aston Villa posee en esa localidad, ubicada a unos 37 kilómetros de Mar del Plata. Lo que comenzó como un gesto para ayudar a un conocido terminó convirtiéndose en una tarea de más de tres horas, en la que vecinos de la zona trabajaron para liberar ambos vehículos.
Una ayuda que terminó complicándose
Las fuertes precipitaciones registradas en los últimos días dejaron los caminos rurales prácticamente intransitables. En ese contexto, un conocido del futbolista quedó varado y Dibu Martínez decidió acercarse para auxiliarlo. Sin embargo, su propia camioneta también terminó atrapada en el barro, lo que complicó aún más la situación.
Tras varios intentos fallidos para sacar los vehículos, el arquero recurrió a la colaboración de vecinos de la zona, quienes se sumaron con herramientas y diferentes elementos de arrastre para intentar destrabar las camionetas.
Entre quienes participaron del rescate estuvieron Leonardo Albarracín y su hijo Ramiro, que recorrían el lugar en motocicleta cuando observaron los vehículos detenidos. “Salimos en moto porque había llovido mucho y los caminos estaban intransitables. Vimos dos camionetas a lo lejos y una figura muy alta. Mi hijo me dijo: ‘Ese es el Dibu, papá’. Yo no podía creer que fuera él”, relató Albarracín al diario La Capital.

Más de tres horas de trabajo para liberar los vehículos
Los primeros intentos de remolque no dieron resultado y las lingas utilizadas quedaron trabadas entre el barro y los vehículos. Ante esa situación, Albarracín utilizó una navaja para cortar los nudos, mientras otras personas se incorporaban al operativo con palas y nuevos elementos para intentar destrabar las camionetas.
Al comprobar que los recursos disponibles no eran suficientes, Dibu Martínez decidió buscar un pequeño tractor en su establecimiento rural. Con esa maquinaria finalmente lograron sacar ambos vehículos, luego de varias horas de trabajo conjunto.
Una vez superado el inconveniente, Dibu Martínez agradeció el esfuerzo de quienes participaron del rescate. “Nos salvaron”, expresó en uno de los videos registrados durante la jornada y que luego comenzaron a circular en redes sociales.

“La calidad humana del Dibu es impresionante”
Más allá del episodio, Albarracín destacó la actitud del campeón del mundo durante todo el tiempo que duró el rescate. “La calidad humana del Dibu es impresionante. No hablamos del Mundial ni de fútbol. Fue una charla como la que uno puede tener con cualquier vecino“, aseguró.
Como muestra de agradecimiento, Dibu Martínez firmó una camiseta de la Selección Argentina y un póster con la histórica atajada frente a Randal Kolo Muani en la final del Mundial de Qatar 2022. También accedió a fotografiarse con las personas que colaboraron para liberar las camionetas.
Antes de retirarse protagonizó otro gesto que emocionó a uno de los vecinos. Dibu Martínez le regaló su camperón oficial de la Asociación del Fútbol Argentino a Leonardo Albarracín, quien reconoció que no pudo contener las lágrimas. “Ahí no pude contenerme. Me largué a llorar. Fue un momento inolvidable“, recordó el vecino.

Una anécdota que expone un problema cotidiano
La historia tuvo un final feliz gracias a la solidaridad de los vecinos y a la buena predisposición de Dibu Martínez. Sin embargo, el episodio volvió a poner sobre la mesa el estado de muchos caminos rurales, una problemática que afecta diariamente a productores, contratistas y habitantes del interior bonaerense.
“La cordialidad y la sencillez del Dibu son para resaltar. Una aventura fantástica que pude compartir con mi familia. Si la hubiésemos planificado, imposible que hubiera salido mejor“, concluyó Albarracín. Detrás de la anécdota, sin embargo, permanece un problema estructural que miles de productores y vecinos enfrentan cada vez que las lluvias convierten los caminos rurales en verdaderas trampas de barro.
