Carne ovina: crece la preocupación en la Patagonia por el freno a las exportaciones a Brasil
A un mes de la confirmación de casos de scrapie clásico en establecimientos de Santa Fe y Entre Ríos por parte del Senasa, la industria ovina patagónica atraviesa una situación crítica marcada por problemas logísticos, sobrestock y demoras en la reapertura de mercados internacionales. Aunque el viernes se rehabilitó el envío de carne ovina hacia Túnez, el sector sigue esperando una definición de Brasil, considerado el segundo destino más importante después de la Unión Europea.
La aparición de esta enfermedad neurodegenerativa, mortal para ovinos y caprinos, modificó el histórico estatus sanitario argentino de país libre de scrapie. Como consecuencia, varios mercados internacionales suspendieron temporalmente las compras de carne ovina y obligaron a renegociar certificados sanitarios bilaterales con cada nación importadora. El proceso, según reconocen desde el sector privado, resulta lento, complejo y burocrático.
En este contexto, Juan Uccelli, director ejecutivo de la Cámara de Frigoríficos Ovinos y Bovinos de la Patagonia (Cafropat), advirtió sobre el delicado escenario que enfrentan las plantas frigoríficas de la región. “Hoy Túnez ya está abierto, solo restringieron la compra a la zona donde aparecieron los problemas en el norte del país. Son trámites engorrosos; el Senasa puso la mejor voluntad, pero pasan por muchas manos y se pierde mucho tiempo”, explicó.

Brasil sigue cerrado y crece la tensión
La situación resulta especialmente preocupante para la Patagonia porque es la región desde donde sale la mayor parte de las exportaciones de carne ovina argentinas. Paradójicamente, pese a no registrar casos de la enfermedad, fue una de las zonas más afectadas por las consecuencias comerciales derivadas del cambio en el estatus sanitario nacional.
El caso de Brasil es hoy el principal foco de preocupación para la cadena exportadora. Según explicó Uccelli, las negociaciones técnicas están prácticamente finalizadas desde hace semanas, pero la reapertura todavía no se concreta. “Con Brasil sabemos que está casi todo acordado desde hace dos semanas. El Senasa hizo todo y su equipo técnico tiene la mejor voluntad, pero aún no se destraba”, afirmó el dirigente.
La demora generó un fuerte cuello de botella operativo para los frigoríficos, que debieron conservar la carne ovina en cámaras de frío ante la imposibilidad de exportar. El problema se agravó porque el freno ocurrió en plena etapa de entrega de mercadería comprometida. “Fue justo en el momento de entrega importante cuando vino el freno y toda la secuencia prevista se paralizó. En algunos casos hubo que bajar cargas y traerlas nuevamente al sur”, describió.

Frigoríficos al límite y temor en la cadena
El impacto económico comenzó a sentirse con fuerza en toda la cadena ovina patagónica. Las plantas frigoríficas continuaron trabajando mientras tuvieron capacidad de almacenamiento, pero hoy muchas se encuentran al límite de su operatividad. “Se siguió faenando hasta donde se pudo; ahora ya estamos al límite. Es urgente descomprimir”, alertó Uccelli.
La preocupación no se reduce únicamente a la carne ovina exportada. El freno comercial también afecta a los subproductos y derivados ovinos, generando incertidumbre entre productores y operadores del sector. En paralelo, existe temor por la posibilidad de que las respuestas sanitarias se concentren exclusivamente en medidas punitivas, como clausuras o sacrificios obligatorios.

La Patagonia pide reforzar la barrera sanitaria
Ante el complejo panorama para la carne ovina, Cafropat impulsa la posibilidad de fortalecer una barrera sanitaria específica para el scrapie en el sur del país. La propuesta apunta a blindar sanitariamente a la Patagonia, principal núcleo exportador ovino argentino, para evitar que los problemas detectados en otras regiones afecten nuevamente la actividad comercial.
“Soy de los que creen e insisten en reflotar la idea de una barrera sanitaria, teniendo en cuenta que la producción y la exportación están en la Patagonia. Es lo que se debería defender”, sostuvo Uccelli, quien remarcó la importancia estratégica de la región para el negocio exportador ovino nacional.
Mientras tanto, el tiempo corre y las empresas esperan señales concretas desde Brasil para reactivar los embarques. Cada jornada sin definiciones aumenta la presión sobre los frigoríficos y eleva el riesgo de mayores pérdidas económicas para un sector que, pese a las restricciones sanitarias, mantiene vigente la demanda internacional de carne ovina argentina.
