El complejo cárnico logró su mejor resultado exportador en una década


El complejo cárnico argentino atraviesa uno de sus mejores momentos exportadores de los últimos años. Durante los primeros siete meses de 2026, las ventas externas de proteínas animales alcanzaron los US$ 3.464 millones, el mayor valor registrado para ese período en la última década y un 35% superior al obtenido durante el mismo tramo de 2025.

El dato surge de información de la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, elaborada sobre estadísticas del INDEC. El relevamiento incluyó carne bovina, porcina, aviar, caprina, equina y ovina, además de los subproductos generados por estas cadenas. La magnitud del crecimiento del complejo cárnico muestra que el avance exportador tuvo un carácter amplio y no dependió exclusivamente de la carne vacuna.

Dentro del conjunto del complejo cárnico, la cadena bovina mantuvo su posición como principal generadora de divisas y registró un incremento interanual del 37% en el ingreso obtenido por sus operaciones internacionales. Sin embargo, fueron otros sectores los que exhibieron las tasas de crecimiento más elevadas.

Cerdo in Natura, Brasil, sector porcino

El salto del sector porcino fue el más fuerte

El dato más destacado del complejo cárnico correspondió al sector porcino. Entre enero y julio, sus exportaciones aumentaron 111% en dólares frente al mismo período del año anterior. De esta manera, el sector logró más que duplicar el valor de sus ventas externas en apenas doce meses.

El comportamiento de la cadena porcina aparece como una de las señales más relevantes dentro del resultado general. Aunque su participación todavía es menor frente al complejo bovino, el fuerte ritmo de crecimiento muestra una mayor capacidad para ganar espacio en la canasta exportadora argentina y diversificar el origen de las divisas provenientes de las proteínas animales.

El segundo gran salto se observó en el sector ovino. Las ventas externas de estos productos crecieron 87% interanual en dólares, ubicándose entre las actividades con mayor expansión durante los primeros siete meses del año.

La carne vacuna sostuvo el crecimiento del complejo

Mientras los complejos porcino y ovino encabezaron las variaciones porcentuales, la carne bovina continuó siendo el principal componente del negocio exportador cárnico. Su crecimiento del 37% contribuyó de manera significativa al récord alcanzado por el conjunto de las proteínas animales.

Carne vacuna

A la expansión de los embarques se sumó un escenario internacional favorable para determinados productos. Según datos del INDEC, durante el primer trimestre el valor unitario de los cortes bovinos deshuesados refrigerados llegó a US$ 12.710 por tonelada, mientras que el precio de los congelados alcanzó US$ 6.461.

La combinación entre mayores valores y una dinámica exportadora más intensa permitió fortalecer el ingreso de divisas. El resultado muestra que el complejo cárnico consiguió capitalizar tanto la demanda internacional como el crecimiento de distintas cadenas productivas.

China y Estados Unidos, entre los grandes compradores

El crecimiento del complejo cárnico también estuvo acompañado por una amplia presencia en los principales mercados internacionales. China, Estados Unidos, Israel, Alemania y Países Bajos fueron los cinco principales compradores de proteínas animales argentinas durante el período analizado.

La composición de esos destinos refleja una inserción diversificada. Por un lado, aparecen grandes mercados asiáticos y americanos con una importante capacidad de absorción; por otro, países europeos caracterizados por una demanda vinculada a productos de mayor valor.

China, frigoríficos, carne vacuna
Foto: Senasa

Un récord que plantea el desafío de sostener el crecimiento

El resultado del complejo cárnico se inscribe dentro de un escenario general de expansión de las exportaciones argentinas. Solo durante julio, las ventas externas totales del país alcanzaron US$ 8.854 millones, de acuerdo con las cifras oficiales.

Para el sector de las proteínas animales, el desafío ahora pasa por transformar este salto en una tendencia sostenible. El fuerte avance de las cadenas porcina y ovina, sumado al desempeño de la carne vacuna, permitió alcanzar el mejor resultado de los últimos diez años para los primeros siete meses.

La evolución de los precios internacionales, la capacidad de ampliar mercados y el crecimiento de las distintas cadenas serán determinantes para consolidar el resultado. Si la tendencia se mantiene, Argentina podría cerrar 2026 con una participación cada vez mayor en el comercio mundial de proteínas animales, apoyada no solo en su tradicional fortaleza bovina, sino también en una oferta cárnica más diversificada.