La CNV endurece el control de fondos y cambia el uso del cheque
La Comisión Nacional de Valores (CNV) introdujo nuevas reglas para el movimiento de fondos entre los agentes registrados y sus clientes, con un impacto particular sobre las empresas vinculadas al sector agropecuario. La Resolución General 1166/2026 modifica el Título XI de las Normas de la CNV y profundiza un proceso orientado a reducir los instrumentos susceptibles de rechazo y reforzar la trazabilidad bancaria.
Según un análisis difundido por LA NACIÓN de Héctor Tristán, socio de Tristán y Asociados, el cambio más visible es que el cheque deja de formar parte del régimen de recepción y entrega de fondos de los agentes a sus clientes. La normativa anterior ya había eliminado el efectivo y mantenía la posibilidad de utilizar cheques físicos y electrónicos, aunque con un límite de dos pagos diarios por cliente.
Transferencias bancarias y mayor trazabilidad
La nueva resolución de la CNV avanza hacia un esquema basado en transferencias bancarias y CVU identificables, con el objetivo de garantizar la disponibilidad inmediata de los fondos y eliminar el riesgo de rechazo propio de los cheques. De esta manera, cuando un cliente fondea su cuenta en un ALyC, el dinero deberá provenir de una cuenta bancaria a la vista de su titularidad o cotitularidad, o de una CVU vinculada a su CUIT.
En sentido inverso, los pagos realizados por el agente deberán dirigirse a cuentas bancarias o CVU pertenecientes al propio cliente. Para Tristán, la modificación es principalmente operativa, aunque adquiere especial relevancia en un sector donde los intermediarios pueden combinar corretaje de granos, operaciones físicas, futuros, opciones, garantías e inversiones financieras.

El punto central pasa a ser la capacidad de reconstruir el recorrido del dinero. El agente deberá identificar al cliente mediante CUIT, nombre y apellido y poder determinar con precisión de dónde provinieron los fondos y cuál fue su destino. La trazabilidad se convierte así en el elemento que atraviesa todo el nuevo esquema regulatorio.
El circuito especial que mantiene el agro
La normativa de la CNV conserva, sin embargo, un mecanismo específico para los ALyC Integral Agroindustrial. Estos agentes pueden recibir fondos derivados del corretaje de granos y de actividades agropecuarias, agroindustriales o accesorias y destinarlos posteriormente al mercado de capitales desde la cuenta bancaria afectada a esas actividades.
Esto permite mantener una conexión directa entre el negocio físico y el financiero. “Un productor puede generar fondos como consecuencia de una operación física de granos y aplicarlos posteriormente a futuros, opciones, garantías u otras operaciones financieras sin necesidad de realizar transferencias de ida y vuelta”, explicó Tristán.

También se mantiene la posibilidad de que, cuando un Agente de Negociación desarrolla actividades de corretaje y tiene un convenio de liquidación y compensación con un ALyC Integral, los fondos de sus clientes sean transferidos desde la cuenta bancaria específica del corredor hacia el ALyC. Nuevamente, la condición indispensable es identificar al originador o beneficiario y conservar la trazabilidad desde el origen.
Qué ocurre con los cheques del negocio de granos
Uno de los principales interrogantes para el sector está relacionado con la operación física de granos. Tristán advirtió que no debería interpretarse que un corredor que también está registrado ante la CNV queda impedido de utilizar cheques en toda su actividad comercial.
La clave está en diferenciar el pago de una operación física de granos de los movimientos de fondos entre un agente del mercado de capitales y su comitente. La resolución de la CNV regula específicamente esta última relación y, al mismo tiempo, reconoce las cuentas bancarias destinadas a las actividades agropecuarias y agroindustriales.

Además, la norma no elimina al cheque de pago diferido como instrumento negociable dentro del mercado de capitales. Una cosa es utilizarlo para entregar fondos a un cliente y otra es negociarlo como un activo financiero.
Para los intermediarios agroindustriales, el nuevo escenario exigirá revisar cuentas, conciliaciones, garantías y procedimientos administrativos. El interrogante será si pueden identificar qué cliente originó cada movimiento, qué operación lo generó y cuál fue el destino posterior de los fondos. En definitiva, la CNV mantiene el puente entre el mercado físico y el financiero, pero exige que cada peso tenga origen conocido, titular identificado y recorrido trazable.
