Carne caprina: las exportaciones argentinas crecieron 380%
La carne caprina argentina encontró un inesperado impulso en los mercados internacionales durante 2026. En un contexto de expansión de las exportaciones agropecuarias, los envíos de este producto aumentaron 380% en valor durante los primeros siete meses del año, según un informe elaborado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP).
Entre enero y julio, las ventas externas de carne caprina generaron US$ 715.000, resultado de un crecimiento de 186% en los volúmenes exportados y de una mejora del 68% en el valor promedio por tonelada. La combinación de ambos factores explica el salto registrado en los ingresos y marca una evolución significativa para una actividad que tiene una fuerte presencia en determinadas regiones del país.
Más faena y producción
El crecimiento de las exportaciones de carne caprina aparece acompañado por una mejora en los principales indicadores productivos de la cadena. Los datos fueron elaborados por la Dirección Nacional de Producción Ganadera sobre información de Senasa, INDEC y Aduana.
De acuerdo con el relevamiento oficial, la faena de cabras y chivos aumentó 18,4% interanual, mientras que la producción alcanzó un crecimiento todavía mayor: 37,7% en toneladas de res con hueso frente al mismo período de 2025.
Desde la SAGyP señalaron que la evolución exportadora está respaldada precisamente por esta mejora de la producción. El aumento simultáneo de la faena y de las toneladas obtenidas permite contar con una mayor disponibilidad de carne caprina para abastecer tanto al mercado interno como a los compradores externos.
El dato cobra relevancia porque el crecimiento exportador no responde únicamente a una mejora de precios, sino también a un fuerte incremento de los volúmenes comercializados. A esto se suma una valorización promedio de la tonelada, que permitió potenciar el ingreso de divisas.

Neuquén lidera el stock caprino
La Argentina cuenta actualmente con 4.019.232 animales en su stock caprino, de acuerdo con las cifras oficiales. La distribución del rodeo muestra una fuerte concentración en provincias del centro y norte de la Patagonia y en regiones del norte argentino.
Neuquén encabeza el ranking de existencias, seguida por Mendoza, Santiago del Estero, Chaco y Salta. Estas provincias concentran una parte importante de la actividad y tienen un papel central en la producción de cabras y chivos destinados a carne.
La evolución registrada durante 2026 podría generar nuevas oportunidades para estos territorios, especialmente si el crecimiento de la demanda externa se sostiene. La mejora de los indicadores productivos abre margen para que una actividad tradicional de varias economías regionales gane mayor participación en el comercio internacional.

Medio Oriente, el principal destino
La expansión de las exportaciones caprinas argentinas tiene un marcado componente regional en cuanto a los mercados compradores. Medio Oriente concentra buena parte de la demanda externa, con Arabia Saudita como principal destino.
Durante los primeros siete meses del año, Arabia Saudita representó el 36% de las exportaciones de carne caprina, mientras que Omán explicó otro 28%. El resto de los envíos se distribuyó entre Sri Lanka, Qatar, Bahamas y Kuwait.
La concentración de las ventas en estos mercados muestra el potencial que existe para profundizar la inserción internacional de la cadena. A su vez, la mejora del valor promedio por tonelada indica que la carne caprina argentina logró captar mejores condiciones comerciales durante el período analizado.

Una cadena que busca crecer
Para la SAGyP, los resultados reflejan una evolución integral de la actividad, con avances simultáneos en producción, faena y comercialización externa. La combinación de estos indicadores permite observar un cambio que va más allá del resultado puntual de las exportaciones.
El salto de 380% en las divisas y de 186% en los volúmenes exportados convierte a la carne caprina en uno de los productos ganaderos con mayor crecimiento relativo durante 2026, aunque desde una base todavía pequeña frente a otras cadenas cárnicas.
El desafío será sostener la producción, ampliar los mercados y consolidar la calidad necesaria para responder a una demanda internacional creciente. Para las provincias con mayor stock, el escenario representa una oportunidad para fortalecer una actividad que combina producción regional y potencial exportador.
