Clima: la primavera agrícola arranca con temperaturas en alza, pero pocas lluvias
La primavera agrícola comenzará con un escenario de temperaturas en ascenso, lluvias escasas e importantes contrastes regionales. Según la perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para el período comprendido entre el 10 y el 16 de septiembre, el ingreso de vientos del norte favorecerá un marcado aumento térmico, aunque será interrumpido por el paso de un frente de tormenta con precipitaciones muy desiguales.
El informe advierte que la mayor parte del área agrícola recibirá menos de 10 milímetros o directamente no tendrá aportes significativos, mientras algunas regiones puntuales concentrarán lluvias moderadas a abundantes. Esta distribución irregular será uno de los principales rasgos del período climático y marcará diferencias importantes entre zonas productivas.
Durante el comienzo de la perspectiva agroclimática dominarán los vientos del norte y las temperaturas subirán. Sin embargo, poco después avanzará un frente de tormenta que generará actividad muy desigual sobre el norte del área agrícola, con un núcleo de tormentas intensas concentrado sobre las Altas Cuencas de los ríos Paraná y Uruguay.

Lluvias concentradas en pocas regiones
El comportamiento de las precipitaciones será uno de los aspectos más relevantes del pronóstico climático. La mayor parte del área agrícola quedará al margen de aportes importantes, con registros inferiores a 10 milímetros y algunos focos aislados con valores moderados.
Las lluvias más importantes se concentrarán en parte de la Región del Chaco, la mayor parte de Paraguay, el norte y centro de la Mesopotamia, el nordeste de Cuyo y el sudoeste de Córdoba. En esas zonas se prevén acumulados de entre 10 y 25 milímetros, aunque con posibilidad de focos que superen esos valores.
La situación será diferente hacia otras regiones. La Cordillera Sur tendrá precipitaciones escasas o nulas, mientras que amplios sectores del área agrícola deberán atravesar el período con una oferta hídrica limitada. La irregularidad espacial del evento vuelve especialmente importante el seguimiento de cada zona productiva.

El ingreso de aire polar traerá heladas
El avance del frente de tormenta no solo modificará las condiciones de lluvia. También estará acompañado por la entrada de vientos polares sobre el oeste, sur y centro del área agrícola, generando un descenso marcado de las temperaturas mínimas.
Las zonas serranas serán las más expuestas. Allí se esperan heladas generales, mientras que el sur de la Región Pampeana y Uruguay podrían registrar focos de heladas localizadas. En el centro del NOA, gran parte de Cuyo y buena parte de la Región Pampeana, las mínimas se ubicarán entre 5 y 10 °C, con sectores por debajo de ese rango.
En el centro-oeste del NOA, oeste de Cuyo y las serranías bonaerenses se prevén mínimas de entre 0 y 5 °C, mientras que las zonas serranas del NOA y Cuyo podrían descender de 0 °C. Hacia la Cordillera aparecen los registros más bajos.

Vuelve el calor con fuerza
Después del pasaje del frente y de la irrupción del aire frío en el clima, los vientos del norte retornarán con intensidad y llevarán las temperaturas nuevamente por encima de los valores normales. El calentamiento alcanzará incluso sectores del sur del área agrícola.
El este del NOA, gran parte de la Mesopotamia y sectores del norte y oeste de la Región Pampeana podrían superar los 25 °C, con un amplio núcleo hacia el norte donde las máximas llegarían a 30, 35 e incluso 40 °C.
En otras regiones el clima tendrá temperaturas serán más moderadas. Gran parte de la Región Pampeana y Uruguay tendrán máximas de entre 20 y 25 °C, mientras las áreas serranas y cordilleranas del NOA y Cuyo, junto con el este de Buenos Aires, permanecerán por debajo de los 20 °C.
Así, el período climático dejará un escenario típicamente variable: primero calor, luego lluvias muy desparejas y una irrupción de aire polar, para finalmente retornar las temperaturas elevadas. Para la agricultura, la principal señal de alerta estará puesta en la combinación entre una oferta de agua limitada en buena parte del territorio y el riesgo de heladas en sectores productivos.
