Úbeda, tras el Superclásico: respaldo al equipo, polémica arbitral y señales de continuidad


La victoria de Boca frente a River en el Monumental dejó mucho más que tres puntos. El resultado, cargado de simbolismo, reavivó la intensidad del fútbol argentino y puso en primer plano la palabra de Claudio Úbeda, quien analizó tanto el rendimiento de su equipo como la polémica jugada final que marcó el cierre del encuentro.

El entrenador de Boca destacó el valor del triunfo en términos anímicos y deportivos. “En Argentina, ganar un clásico es diferente a todo”, expresó, al tiempo que remarcó que el impacto se siente en todo el club: “la confianza de los jugadores y el ánimo de la gente cambian completamente”. Sin embargo, también llamó a mantener la calma y enfocarse en los objetivos de fondo.

Orden, planificación y eficacia: las claves del partido

Desde lo futbolístico, Úbeda hizo hincapié en el trabajo táctico previo y en la respuesta del equipo dentro del campo. “Ganamos porque fuimos un equipo ordenado”, afirmó, destacando la capacidad de sus dirigidos para sostener la estructura frente a la presión inicial de River.

El técnico explicó que el planteo contemplaba un inicio intenso del rival, con presión alta y bloqueo en la salida. En ese contexto, Boca logró adaptarse y “estar bien protegido defensivamente para, a partir de la recuperación, construir juego”. Si bien no dominaron la posesión, generaron situaciones claras y lograron imponerse en el mediocampo.

Además, Úbeda subrayó el compromiso del plantel: “el mayor valor es de los jugadores y cómo intentan replicar lo que trabajamos”, una frase que resume la idea de equipo que busca consolidar desde su llegada.

Claudio Úbeda, Boca, River, Superclásico

La polémica del final y la mirada sobre el VAR

El cierre del partido estuvo marcado por una jugada que generó controversia: el contacto entre Lautaro Blanco y Lucas Martínez Quarta dentro del área. La acción fue revisada por el árbitro Darío Herrera y el VAR, a cargo de Héctor Paletta, quienes decidieron no sancionar penal.

Úbeda fue claro en su postura: “para mí no fue penal”. Según explicó, se trata de una situación de interpretación, donde existe “un hilo fino” entre el contacto y la caída del jugador. “Puede haber apoyado la mano con mayor firmeza, pero también hubo mucho de dejarse caer”, argumentó.

Un vestuario unido y con buen clima

Más allá del resultado, Úbeda destacó el ambiente interno del plantel. Describió un grupo unido, con referentes positivos y jóvenes que aportan frescura. En ese sentido, mencionó a figuras como Merentiel como líderes dentro de un vestuario que combina experiencia y dinamismo.

El entrenador remarcó que existe una buena convivencia y respeto por las decisiones técnicas, incluso en momentos difíciles. “Cuando tenemos que decir algo que no gusta, lo aceptan”, explicó, valorando la madurez del grupo.

Boca, Superclásico

También tuvo palabras elogiosas para Leandro Paredes, a quien definió no solo por su calidad futbolística, sino por su perfil humano: “es un campeón del mundo con una humildad tremenda”, señaló, destacando su influencia dentro y fuera de la cancha.

Relación con la dirigencia y futuro en el club

En cuanto a su continuidad, Úbeda evitó profundizar en una eventual renovación de contrato. Aclaró que la prioridad está puesta en la competencia, con compromisos importantes tanto en el torneo local como en la Copa Libertadores, donde Boca enfrentará a Cruzeiro.

“El día a día es de suma tranquilidad”, aseguró, al referirse al trabajo en el predio del club. En ese marco, destacó la relación fluida con la dirigencia, especialmente con Juan Román Riquelme y Marcelo Delgado, con quienes mantiene un contacto permanente.

Según explicó, esa comunicación constante permite alinear decisiones deportivas y fortalecer el proyecto, en un contexto donde los resultados comienzan a acompañar.

Claudio Úbeda, Boca

Un presente sólido y desafíos por delante

Desde su llegada, Úbeda acumula 25 partidos al frente del equipo, con 15 victorias, seis empates y cuatro derrotas, lo que representa una efectividad del 68%. Números que respaldan su gestión y que se potencian con triunfos como el del Superclásico.

El entrenador, sin embargo, insiste en no perder el foco. “Debemos mantener la calma”, repite, consciente de que el desafío no es solo ganar partidos importantes, sino sostener un rendimiento competitivo a lo largo del tiempo.