Boca golpeó en el Monumental y se quedó con un Superclásico caliente


Boca dio un paso determinante en el Torneo Apertura al vencer 1-0 a River en el estadio Monumental, en una nueva edición del Superclásico correspondiente a la fecha 15. El equipo dirigido por Claudio Úbeda se impuso con autoridad táctica y estiró su invicto a 13 partidos, quedando a un paso de asegurar su lugar en los playoffs.

El único gol del encuentro fue convertido por Leandro Paredes, quien transformó en gol un penal sancionado a instancias del VAR sobre el final del primer tiempo. La victoria no solo consolidó el buen momento xeneize, sino que también significó el fin del invicto de River bajo la conducción de Eduardo Coudet.

Primer tiempo con tensión y un fallo determinante

El desarrollo inicial del Superclásico estuvo marcado por la fricción y la escasez de situaciones claras. Ambos equipos priorizaron el orden defensivo, en un contexto donde cada error podía resultar decisivo. Sin embargo, sobre el cierre de la primera mitad llegó la acción que cambió el rumbo del encuentro.

Tras un pase filtrado de Paredes, Miguel Merentiel sacó un remate que fue bloqueado con la mano por Lautaro Rivero dentro del área. El árbitro Darío Herrera revisó la jugada en el VAR y sancionó penal. Con serenidad, Paredes ejecutó y abrió el marcador, dándole a Boca una ventaja psicológica clave antes del descanso.

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Boca resistió y River no encontró respuestas

En el complemento, River intentó reaccionar con una postura más ofensiva. El equipo de Núñez adelantó líneas y sumó variantes en ataque, pero careció de profundidad para quebrar la defensa rival. Boca, en tanto, se replegó con inteligencia y apostó a sostener la ventaja.

El trámite del Superclásico continuó siendo intenso, aunque con pocas situaciones claras frente a los arcos. La solidez defensiva del conjunto visitante fue uno de los pilares del triunfo, en un partido donde supo administrar los tiempos y jugar con la desesperación del rival.

La polémica que marcó el cierre

El final del Superclásico estuvo cargado de controversia. En tiempo de descuento, River reclamó un penal por un empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área. La jugada generó fuertes protestas del público local, pero no fue revisada por el VAR, lo que incrementó la tensión en el cierre del clásico.

La decisión arbitral dejó un sabor amargo en el conjunto local, que no pudo capitalizar sus intentos finales. El desenlace reflejó un Superclásico cerrado, donde los detalles y las decisiones arbitrales tuvieron un peso determinante.

Juventud en los arcos y contratiempos físicos

El Superclásico también tuvo como particularidad la presencia de arqueros juveniles en ambos equipos. Ante las lesiones de Agustín Marchesín y Franco Armani, Leandro Brey en Boca y Santiago Beltrán en River asumieron la responsabilidad. Ambos respondieron con seguridad en un contexto de alta exigencia, mostrando personalidad en su debut en este tipo de encuentros.

Además, el partido estuvo condicionado por problemas físicos en ambos lados. River sufrió la salida temprana de Sebastián Driussi por lesión, mientras que Boca debió reemplazar a Paredes en el segundo tiempo. Estas situaciones obligaron a los entrenadores a reconfigurar sus esquemas sobre la marcha.

Boca, Superclásico

Así quedaron en la tabla

Con este triunfo en el Superclásico, Boca alcanzó los 24 puntos y se posicionó tercero en la Zona A, consolidando su clasificación a la siguiente fase. El equipo xeneize atraviesa un presente sólido, con una racha invicta que lo posiciona como uno de los candidatos.

Por su parte, River se mantiene en el segundo lugar de la Zona B, aunque la derrota cortó una serie positiva de nueve partidos sin caídas. El equipo de Coudet, ya clasificado a octavos, deberá recomponerse rápidamente para llegar en óptimas condiciones a la fase decisiva.

El Superclásico volvió a demostrar su carácter impredecible. Boca celebró en territorio rival con una victoria de peso, mientras que River dejó pasar una oportunidad en un partido donde la eficacia y la solidez marcaron la diferencia.