La carne vacuna logra exportaciones históricas, mientras la faena cae al nivel más bajo en una década
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante el primer cuatrimestre del año las exportaciones del complejo carne y cueros bovinos generaron ingresos por US$ 1.654 millones, un incremento interanual del 36% que representa el mayor valor registrado para este período desde que existen datos comparables.
Menos animales enviados a faena
La oferta ganadera continúa mostrando señales de restricción. Tras cerrar 2025 con una faena de 13,6 millones de cabezas, cifra que implicó una caída del 2,5% respecto del año anterior, la tendencia se profundizó en los primeros cuatro meses de 2026, cuando se faenaron apenas 3,94 millones de animales, el registro más bajo para un primer cuatrimestre de los últimos diez años.
Según destaca la BCR, las mejores condiciones hídricas y los elevados precios del ganado en pie alentaron a los productores a prolongar los ciclos de engorde, una estrategia orientada a obtener animales más pesados antes de su envío a frigorífico.
La magnitud de la retracción queda reflejada en los datos mensuales. La faena de febrero, con 925.235 cabezas, fue la más baja desde abril de 2017, mientras que el volumen registrado en abril también se ubicó como el menor para ese mes en los últimos nueve años.

Producción en retroceso, pero con animales más pesados
La menor cantidad de animales faenados tuvo su correlato en la producción de carne. Durante el primer cuatrimestre, la producción total alcanzó 926.583 toneladas equivalente res con hueso, convirtiéndose en el nivel más bajo de los últimos nueve años para el período.
Sin embargo, el dato más relevante del segmento productivo fue el incremento en el peso de los animales. El peso promedio de faena ascendió a 235,4 kilogramos por res, el valor más alto para un primer cuatrimestre desde que existen registros comparables en 1990.
Exportaciones récord impulsadas por los precios
El comercio exterior volvió a consolidarse como el principal motor del negocio bovino argentino. Entre enero y abril, las exportaciones del complejo carne y cueros bovinos alcanzaron un valor de US$ 1.653,7 millones, cifra que no solo marcó un récord histórico para el período, sino que además superó en 39% el promedio de los últimos cinco años.
Detrás de este desempeño aparece un factor determinante: la fuerte recuperación de los precios internacionales. En abril, el precio promedio de exportación informado por la Secretaría de Agricultura alcanzó los US$ 5.490 por tonelada equivalente res con hueso, el valor más elevado desde mayo de 2014.

China continuó liderando ampliamente el ranking de destinos al concentrar el 39,1% del valor total exportado, seguida por Estados Unidos con el 19%, Israel con el 12,9%, Alemania con el 7,8% y Países Bajos con el 5,6%.
Europa y Estados Unidos ganan protagonismo
En términos de volumen, las exportaciones de carne bovina sumaron 257.345 toneladas res equivalentes, un 10% más que en igual período de 2025.
Uno de los fenómenos más destacados fue el crecimiento de las ventas hacia la Unión Europea. Los embarques de carne fresca deshuesada alcanzaron 15.580 toneladas, el mayor volumen para un primer cuatrimestre desde 2009, impulsados por las nuevas condiciones derivadas del acuerdo Mercosur-Unión Europea.
A su vez, Estados Unidos registró compras récord de carne congelada deshuesada, con 28.539 toneladas, favorecidas por la ampliación de los cupos con preferencias arancelarias. Durante 2026, el mercado estadounidense pasó de disponer de 20.000 toneladas preferenciales a un total de 100.000 toneladas libres o con beneficios arancelarios.

Consumo interno en retroceso
En contraste con el dinamismo exportador, el mercado doméstico mostró señales de debilitamiento. Durante el primer cuatrimestre, el consumo aparente de carne vacuna se ubicó en 681.209 toneladas equivalente res con hueso, lo que representa una caída del 11,7% respecto del mismo período del año pasado.
La BCR atribuye esta disminución a una combinación de factores. Por un lado, el aumento de los precios minoristas redujo la capacidad de compra del consumidor. Por otro, la menor disponibilidad de carne generada por la caída de la producción también limitó la oferta destinada al mercado interno.
