El costo del flete lechero se disparó y volvió a golpear sobre el precio que recibe el tambero


El costo del flete lechero desde los tambos hasta las plantas industriales registró en 2026 un fuerte incremento y volvió a generar preocupación dentro del sector lácteo. Según un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), los fletes aumentaron cerca de un 33% interanual, muy por encima de la mejora obtenida por el productor en el valor de la materia prima.

El relevamiento analizó específicamente el traslado de la leche desde el establecimiento productivo hasta el recibo industrial, una etapa clave para el funcionamiento de toda la cadena. Mientras el costo logístico avanzó con fuerza, el precio pagado al tambero apenas subió 8,1% interanual, lo que provocó una mayor incidencia del transporte sobre el valor final de la leche y redujo márgenes dentro del negocio.

En la Argentina, el precio de la materia prima se pacta a la salida del tambo y no puesto en planta industrial. Formalmente, el gasto de recolección es absorbido por la industria, aunque el informe del OCLA remarcó que ese costo termina impactando indirectamente sobre el precio neto que las empresas pueden pagar al productor.

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La eficiencia logística se volvió un factor estratégico

El trabajo destacó que uno de los puntos más sensibles para la competitividad de la cadena es la relación entre litros recolectados y kilómetros recorridos. Cuanto menor es el volumen transportado por distancia, mayor termina siendo la presión del costo logístico sobre cada litro de leche producido. En ese escenario, la eficiencia de los recorridos pasó a ocupar un lugar central dentro de la ecuación económica del sector.

La situación del flete lechero adquiere todavía más relevancia en un país con cuencas lecheras dispersas y establecimientos de distinta escala productiva. Los recorridos pueden variar considerablemente según la densidad de tambos, el estado de las rutas y la organización logística de cada región. Por eso, el transporte dejó de ser solamente un gasto operativo y comenzó a convertirse en un factor estratégico para sostener competitividad.

El informe también señaló que el valor del flete lechero medido en dólares por litro tuvo una suba menor debido al comportamiento del tipo de cambio, que aumentó alrededor del 24%. Sin embargo, el encarecimiento de la logística siguió superando la capacidad de mejora de la cadena láctea, incluso considerando el ajuste cambiario registrado durante el último año.

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Cómo funcionan otros sistemas y qué pasa en la Argentina

El OCLA comparó además los distintos modelos de flete lechero utilizados en otros países productores. En Estados Unidos, por ejemplo, suele aplicarse un cargo explícito al productor, que aparece descontado directamente en la liquidación mensual. En Europa y Oceanía, en cambio, la industria recoge la leche y el costo queda incorporado de manera implícita dentro del precio pagado.

También existen esquemas cooperativos, como los de Nueva Zelanda, Irlanda, Dinamarca y parte del norte europeo, donde la logística se organiza de forma conjunta entre productores. En esos casos, el costo del flete lechero se distribuye entre los socios mediante deducciones comunes o menores retornos económicos, aunque igualmente termina formando parte de la estructura de costos de cada tambo.

Para la realidad argentina, el informe indicó que históricamente la industria se hace cargo de la recolección, aunque ese gasto impacta indirectamente sobre el precio final que recibe el productor. Según el OCLA, la principal diferencia respecto de otros sistemas de flete lechero no está en quién absorbe formalmente el costo, sino en el nivel de transparencia con el que se refleja dentro de la cadena.

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La discusión sobre la logística gana peso en un contexto donde la rentabilidad depende cada vez más de la eficiencia de los procesos. En ese marco, el desafío para la cadena láctea no pasa solamente por contener el aumento del flete lechero, sino también por mejorar la organización del sistema para evitar que el transporte continúe erosionando competitividad y capacidad de pago al productor.