Amplían los créditos para tambos con financiamiento atado al valor del novillo
En el marco de la exposición TodoLáctea 2026, el Gobierno nacional anunció una nueva línea de financiamiento destinada a tambos, enfocada en capital de trabajo para recría y engorde de ganado bovino. La iniciativa apunta a fortalecer la integración entre la actividad lechera y la producción de carne, ofreciendo una herramienta adaptada a la dinámica económica del sector.
El anuncio fue realizado por representantes de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) durante la muestra desarrollada en el predio de la Sociedad Rural de San Francisco, en Córdoba. Los créditos a los tambos estarán orientados a financiar alimentación e insumos para animales destinados a la comercialización de carne, como terneros machos que no forman parte del circuito lechero o hembras que no son seleccionadas para reposición.
Desde el Gobierno señalaron que esta herramienta permitirá optimizar recursos y mejorar el aprovechamiento de los rodeos dentro de los tambos. La propuesta también busca impulsar modelos de producción mixtos o de ciclo completo, integrando de manera más eficiente la actividad tambera con la ganadera en un contexto donde los productores buscan diversificar ingresos y reducir riesgos.

Cómo funcionan los créditos para tambos en kilos de novillo
Uno de los aspectos más novedosos de esta línea es que las cuotas del préstamo se fijan en kilos de novillo y no se modifican durante toda la vida del crédito. El pago se realiza en pesos tomando como referencia el índice INMAG, correspondiente al valor del novillo en el Mercado Agroganadero. El sistema intenta dar previsibilidad financiera y reducir el impacto de las variaciones económicas sobre los productores.
La línea contempla montos de hasta $800 millones por empresa, se otorga bajo modalidad UVA y tiene una tasa fija anual del 8%, con plazos de devolución de hasta tres años. Para acceder, las firmas deberán ser MiPyME dedicadas a la producción de leche bovina y acreditar al menos dos años de actividad comprobable dentro del sector.
Además de esta nueva alternativa, el BICE ya cuenta con otras líneas de financiamiento en valor producto específicamente diseñadas para tambos. En esos casos, las cuotas se fijan en litros de leche y los fondos se utilizan para proyectos de inversión y tecnificación. Los créditos permiten incorporar robots de ordeño, automatización de salas, sistemas de monitoreo, tanques de refrigeración y mejoras integrales en las instalaciones, entre otras herramientas orientadas a elevar la productividad.

Más de $22.000 millones para tecnificación y expansión
Desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca destacaron que desde el lanzamiento de estas herramientas financieras el BICE ya desembolsó más de $22.000 millones en proyectos distribuidos principalmente en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. El financiamiento estuvo dirigido especialmente a iniciativas vinculadas con modernización tecnológica y ampliación de capacidad productiva.
Durante TodoLáctea 2026 también se presentaron algunos de los tambos que concretaron inversiones a través de estas líneas. Uno de ellos fue San Ignacio, ubicado en Arroyo Algodón, Córdoba, donde se inauguró un sistema de robots de ordeño que permitirá incrementar un 25% la producción de leche. La incorporación de tecnología aparece hoy como uno de los principales motores de crecimiento para la lechería argentina.
Otro de los proyectos destacados fue el de El Lahual, en Villa María, que presentó un sistema de ordeño rotativo de última generación conocido como “calesita”. La inversión permitirá ampliar el tambo de 600 a 1.200 vacas y mejorar el promedio diario de litros por animal. Además de aumentar la capacidad productiva, este tipo de sistemas también optimiza tiempos de trabajo y mejora la eficiencia operativa de los establecimientos.

El avance de estas herramientas financieras refleja el proceso de transformación que atraviesan actualmente los tambos argentinos. La combinación de créditos adaptados a la actividad y mayor incorporación tecnológica busca mejorar competitividad, productividad y sustentabilidad, en un contexto donde los productores enfrentan el desafío de sostener inversiones de largo plazo y aumentar la eficiencia para seguir creciendo.
