El trigo de la región núcleo proyecta 6,7 millones de toneladas pese al frío y las heladas
La campaña de trigo de la región núcleo enfrenta un octubre atípico, marcado por la falta de radiación solar, las bajas temperaturas y las heladas tardías. Sin embargo, la primera estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) arroja números alentadores: el rendimiento promedio se ubicaría en 43,6 quintales por hectárea y la producción alcanzaría los 6,7 millones de toneladas.
El informe, elaborado por Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristián Russo, destaca que, aunque el resultado quedaría por debajo del récord del ciclo pasado, la cosecha superaría ampliamente los registros históricos. Con una superficie sembrada de 1,6 millones de hectáreas, la producción de trigo sería casi un 60% superior al promedio de los últimos 16 años, pese a las condiciones climáticas adversas de las últimas semanas.

El cociente fototermal explica la respuesta del trigo
La menor radiación solar durante los primeros días de octubre encendió interrogantes sobre el potencial productivo del trigo. Para analizar su impacto, los técnicos utilizan el cociente fototermal, conocido como Q, que relaciona la radiación disponible con la temperatura media del aire y permite evaluar las condiciones durante el período crítico del cultivo.
Entre el 15 de septiembre y el 11 de octubre, este indicador promedió 1,16 megajulios por metro cuadrado por día y por grado Celsius en la región núcleo. El valor fue apenas un 4% inferior al registrado en igual período de 2025, una diferencia menor a la que podía suponerse por la nubosidad y el frío. Las bajas temperaturas prolongaron las etapas de desarrollo del trigo, especialmente el llenado de granos, y compensaron parcialmente la menor disponibilidad de radiación.
No obstante, el comportamiento del trigo presentó diferencias según la zona y el momento del ciclo. Durante la segunda quincena de septiembre, el indicador superó en un 6,6% al del año pasado, mientras que hacia fines de ese mes y comienzos de octubre registró una caída del 16%. Las mayores reducciones se observaron en las zonas de Casilda y Cañada de Gómez, mientras que Junín y Venado Tuerto mostraron retrocesos más moderados.

Las heladas tardías generan preocupación
La estimación de 43,6 quintales por hectárea supera en cinco quintales el promedio de los últimos cinco años, calculado en 38,3 quintales. Sin embargo, los técnicos advierten que todavía quedan obstáculos antes de la cosecha, entre ellos las heladas tardías, las enfermedades y los posibles excesos de humedad durante las labores. La producción proyectada de trigo sería un 35% menor que la excepcional campaña anterior.
Entre el 17 y el 19 de octubre se registraron heladas agronómicas en distintos puntos de la región. Durante la madrugada del lunes 19, seis de las 36 estaciones de la red GEA/BCR midieron temperaturas inferiores a los 3 grados: Idiazábal registró 1,2 °C; Bengolea, 1,3 °C; Junín, 2,1 °C; Laboulaye, 2,3 °C; y Canal y Monte Buey, 2,5 °C.
El episodio duró entre una y tres horas y estuvo acompañado por una humedad relativa superior al 70%, condiciones que habrían moderado sus efectos. Aunque todavía no se observan daños generalizados, los sectores bajos podrían presentar afectaciones puntuales.

El maíz acusa el frío y la soja demora su implantación
Las condiciones climáticas también complican al maíz temprano. En distintas localidades se observan crecimiento detenido, hojas amarillas y decoloración, con daños importantes en algunos lotes de Marcos Juárez. Si bien las plantas podrían recuperarse, el retraso puede reducir el potencial de rendimiento y generar diferencias de desarrollo dentro de los lotes. Los próximos 15 días serán determinantes para evaluar su evolución; por ahora, no se identificaron cuadros que requieran resiembra.
En soja, el frío modificó los planes de siembra de numerosos productores que buscaban adelantar la implantación ante la perspectiva de un fenómeno El Niño. El riesgo de que las semillas permanezcan demasiado tiempo en el suelo llevó a postergar labores hasta contar con mejores condiciones de temperatura y humedad.
En Bigand, la actividad se concentró en productores que dependen de servicios de terceros, mientras que en Marcos Juárez la siembra avanzó con ajustes en la densidad. En Junín, muchos esperan que pasen las lluvias previstas. La evolución del clima será decisiva para recuperar el ritmo de implantación y sostener el potencial productivo de la campaña.
