La BCR proyecta 23,8 millones de toneladas de trigo para la campaña 2026/27
La primera estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) para la campaña argentina de trigo 2026/27 anticipa una producción de 23,8 millones de toneladas, que se convertiría en la segunda más alta de los últimos 17 años, detrás del récord de 28,5 millones alcanzado en el ciclo anterior. Sin embargo, las perspectivas favorables conviven con la incertidumbre por las condiciones climáticas atípicas de octubre, que podrían afectar el rendimiento final del cultivo.
El informe elaborado por Cristián Russo, de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), calcula un rendimiento promedio nacional de 35,3 quintales por hectárea, la tercera mejor marca desde 2010. La proyección para el trigo contempla una superficie sembrada de 6,95 millones de hectáreas y unas 210.000 hectáreas que no llegarían a cosecharse. Hace apenas un mes, las estimaciones ubicaban la producción en 21 millones de toneladas.

Un octubre atípico genera dudas sobre el rendimiento
El trigo llegó a esta etapa con buenas reservas de humedad, aunque atravesó condiciones diferentes de las registradas durante el ciclo pasado. Julio y buena parte de agosto fueron extremadamente húmedos y más cálidos de lo habitual, un escenario que limitó el crecimiento por la falta de frío y radiación solar. Además, comenzaron a ganar presencia enfermedades como las royas y las manchas foliares.
En septiembre, la menor humedad y las escasas precipitaciones frenaron la evolución de esas enfermedades, pero la falta de agua empezó a convertirse en una limitante para el trigo. Durante octubre, las lluvias se concentraron principalmente en la primera semana y en el margen este del país. Después predominaron la nubosidad, las precipitaciones aisladas y las bajas temperaturas, que derivaron en heladas agronómicas entre el 18 y el 19 de octubre, aunque inicialmente no se reportaron daños de consideración.
Los especialistas advierten que el trigo atraviesa un llenado de granos con condiciones poco habituales. El frío puede prolongar esa etapa y favorecer el peso final de los granos, además de reducir temporalmente la demanda hídrica. Sin embargo, la falta de radiación solar podría convertirse en un factor de descuento del rendimiento, incluso más importante que la escasez actual de agua, según las observaciones de técnicos consultados por la entidad rosarina.

Santa Fe y Buenos Aires lideran las expectativas
Entre las provincias productoras, Santa Fe encabeza las expectativas, con rendimientos que se aproximan a los 40 quintales por hectárea. Buenos Aires también se perfila para alcanzar una productividad elevada, con una estimación de 39,2 quintales por hectárea, mientras que Córdoba presenta un panorama favorable para el trigo, aunque por debajo de los resultados excepcionales del ciclo anterior, con 33,6 quintales por hectárea.
En Entre Ríos, los técnicos del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales provincial (SIBER) proyectan inicialmente 35 quintales por hectárea. No obstante, señalaron que el factor fototermal entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre cayó un 10% respecto de 2025, año de rendimientos muy altos.
En el norte del país, la cosecha de trigo comienza con señales alentadoras. Santiago del Estero estima 27 quintales por hectárea, con lotes que podrían superar los 30, mientras que en Chaco algunos resultados también superan las previsiones, pese a que el cultivo recibió apenas entre 40 y 50 milímetros de lluvia durante todo el ciclo.

Maíz y soja también enfrentan un escenario irregular
El informe de la BCR advierte que las condiciones climáticas también afectan a los cultivos de verano. La siembra de maíz avanzó sobre el 35% del área prevista, en una campaña que recuperó protagonismo de las fechas tempranas, aunque las bajas temperaturas y la falta de radiación ralentizan el crecimiento de los lotes implantados.
La intención de siembra de maíz se mantiene en 10,6 millones de hectáreas, de las cuales 8,9 millones se destinarían a cosecha comercial. Bajo ese escenario, la producción argentina podría alcanzar 67,5 millones de toneladas.
En soja, las labores comienzan con temperaturas que los productores consideran demasiado bajas y con preocupación por posibles lluvias que compliquen la emergencia. La superficie proyectada asciende a 16,7 millones de hectáreas, un 2% más interanual, con una producción potencial de 47,8 millones de toneladas si el clima acompaña.
